Virutas del Júcar

Hoy os presento una variante de los conocidos pestiños que podemos encontrar en la panadería de cualquier pueblo de España. Esta masa se hacía antiguamente en casa. Es frita, pero al ser tan fina, queda muy ligera y muy crujiente. Es de los dulces que comes uno y otro casi sin darte cuenta. Tienen todas las ventajas: no se ablandan, no te llenan, no están grasos —y para la operación bikini quedan muchos meses por delante—, es una masa muy fina y gustosa, y tampoco es necesario comérselas de un tirón, ya que se conservan estupendamente.

La manera de hacer estas virutas es muy curiosa: se hace una masa muy fina, se cortan unas tiras, se enrollan a modo de pequeñas espirales en palos, se frien en abundante aceite, y cuando la masa está frita, se sacan con mucha facilidad del palo. Me parece de una resolución magnifca cómo se arreglaban nuestras abuelas, con cucharas, con vasos, con la mano o, como el caso de hoy, con unos palos, para sacar adelante unos dulces maravillosos… ¡Anda que si vieran tanto molde y tanto aparato…!

En este caso los palos son fruto de uno de nuestros paseos dominicales por la hoz del Júcar. Es absolutamente delicioso pasear por la orilla del río que abraza Cuenca; hay una zona acondicionada para ello, que hace las delicias de todos.

A ello.

Receta
Ingredientes
1 huevo
3 cucharadas soperas de leche fría
4 cucharadas soperas de aceite frito
50 gr de azúcar
1 cucharada de anís
½ cucharada — de las de café— de canela
Ralladura de un limón
230-240 gr de harina de repostería

Aceite de oliva de 0.4º para freír

Preparación
1. Poner en un bol el aceite, la leche, el huevo, el anís, el azúcar, la canela y la ralladura de limón. Mezclar bien con la espátula y agregar la harina tamizada para hacer una masa fina que no se pegue en las manos.
2. Dejar reposar la masa 20 minutos. Estirarla con el rodillo hasta conseguir una masa muy, muy fina. Si se encoje, dejar reposar otro rato para poder trabajarla sin problemas.
3. Cortar tiras de 16 cm de largo por 3 cm de ancho, y éstas a su vez en tres tiras más pequeñas.
4. Enrollar estas tiras de masa en palos de unos 25 cm de largo, presionándolas un poco en la parte de los bordes para que no se suelten hasta que estén fritas. A continuación, meterlas en aceite muy caliente. Dejar freír hasta que estén doradas, y sacar de los palitos —alguna se suelta dentro del aceite, pero no importa—. Poner a escurrir en un colador, o directamente en papel de cocina, ya que no quedan nada grasas —esto me parece fascinante—. Cuando estén frías, espolvorearlas con azúcar glas.

Hoy no puedo dejar de hablaros del fundador, junto a Gerardo Rueda y Gustavo Torner —que para vosotros ya tiene que ser cómo de la familia, de las veces que os lo he nombrado— del Museo de Arte Abstracto Español, de Cuenca: Férnando Zóbel.

Zóbel es un pintor extraordinario, nacido en Manila, y fallecido en Roma en 1984, que conoció Cuenca en 1963 y que quedó fascinado por la ciudad y en especial por el río Júcar desde el primer momento. De hecho trabajó desde 1971 y hasta su muerte constantemente en el tema del río, ya fuera con dibujos, acuarelas, apuntes o fotos y con todas las variaciones posibles, según las estaciones, con personajes o sin ellos, en tramos anónimos o en la piedra del caballo, pero con el color y el movimiento del agua como leit-motiv.

Por último, os dejo una foto del río. No es propiamente a su paso por la ciudad; está tomada unos 8 km cauce arriba. Este paraje que hoy veis es el que nos acompaña, casi a diario, cuando pasamos unos días en Cuenca durante el verano. El paraje se llama el Chantre, nombre que debe al puente de un sólo ojo que cruza el río en aquél lugar y que data de finales del XIX. Frente al rio nos sentamos a leer tranquilamente y cuando levanto la mirada, esto es lo que veo, mientras oigo de fondo a mis hijas, jugando con el agua.

Publicado por , el 4 de abril de 2010.
Esta entrada está guardada en: Bollería | Platos típicos de Castilla-La Mancha | Recetas de siempre


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Ya se han hecho 56 comentarios para "Virutas del Júcar". ¡Deja el tuyo!
  1. onega
    6 de abril de 2010 a las 21:25

    este tipo de dulces de sartén me encantan… adema´s con esa forma tan original no las había visto antes. Así presentadas son como pipas… de empezar y no parar ¡¡qué peligro!!

  2. Margarida
    6 de abril de 2010 a las 22:17

    Pues sí, tenemos la cocina llena de aparatitos que utilizas una vez y luego quedan al fondo del cajón. Fenomenal la idea del palo! Y seguro que están riquísimas estas virutas!
    Qué envidia, gozar de un ricón tan bonito mientras lees un libro!
    Un beso

  3. carmen de barcelona
    7 de abril de 2010 a las 12:25

    hola me parece todo interesante pero tengo una duda a que te refieres al aceite frito gracias por tu blog

  4. M. Ángeles
    7 de abril de 2010 a las 14:17

    ¡¡Qué ricos!! Estas cositas me encantan. Y lo de recoger palos, piedras y de todo por el campo, también.
    Por cierto, me he enterado por el blog de Margot de lo del Vogue ¡te felicito! Qué ilusión te habrá hecho!!
    Besos

  5. alicia
    7 de abril de 2010 a las 19:40

    Da gusto volver a casa y encontrar una receta tan dulce de bienvenida.
    La idea del palo es todo un hallazgo, seguro que se puede usar para más cosas.
    Probaremos las virutas antes de la operación bikini.
    Besos.
    Alicia.

  6. Su
    7 de abril de 2010 a las 20:38

    Gracias amigos:
    nos ha hecho especial ilusión compartir con vosotros, lo que vemos cuando estamos en Cuenca en verano, es un poco como si estuvierais ahí todos…Pensándolo bien…sería estupendo, tuper pacá tuper pallá, buah! ojalá nos podamos reunir todos un día. A ver si me toca la lotería, y montamos un congreso en Cuenca, a gastos pagados, molaria eh?
    en fin…por tener ilusión, que no quede…

    Dos dudas:
    Paco me pregunta ¿cómo habeís desinfectado los palos? Los palos se pelan con una “navajilla” que tenemos para usos camperos…

    Carmen de Barcelona: pregunta que es el aceite frito. Muy buena pregunta, yo doy por hecho que se sabe y no hay porque saberlo. Se pone el aceite a calentar en un cacito, si la receta lo pone aromatizado con una cáscara de limón, y cuando está humeante y se le quita el sabor a crudo, se retira y se deja enfriar. Es cuando está listo para consumir.

    Gracias a todos. Gracias, cada comentario es lo mejor de esta cocina. Nunca os lo agradeceremos bastante!

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