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Weberosfritos por el mundo: Cancún

Hoy, en weberos fritos por el mundo con los que hace quince días estuvimos en Holanda, nos ponemos exóticos y nos vamos con Clara Casté a Cancún. El relato es apasionante y nos va a enseñar un montón de ingredientes y comidas que os van a parecer curiosas. Sin más, os dejo con ella. Espero que lo disfrutéis como nosotros lo hemos hecho.

Méjico, Cancún, Clara

Cuando pienso en cómo empezó mi afición a la cocina, inevitablemente me remito a la casa de mi abuela y su gran mesa redonda, dónde cada día de la semana varios familiares se reunían a comer los guisos de la María, la mejor cocinera que conozco. Sentía una gran satisfacción cuando mi abuela me miraba con aprobación después de dejar el plato sin un gramo de salsa, y los huesos limpios… entonces me preguntaba con una sonrisa: “¿Has menjat de gust?”

Clara Casté

Nací en Barcelona hace 27 años y ahora vivo en Cancún: soy uno de esos puntitos lejanos del mapa que leen a Su en su fabuloso blog. Cómo llegué aquí es toda una historia. Al terminar mis estudios —comunicación, gestión cultural— sentía que por primera vez tenía la página en blanco. Era mi oportunidad para salir, abrir todas las puertas que pudiera, escapar de ‘carcelona’; lo necesitaba mucho en ese momento.
Así que en el 2006, el día antes de la castañada, con una enorme mochila a cuestas, un maletón inmenso y mi colección de 400 CD, me embarcaba en un avión destino a Quito y rumbo a la aventura de mi vida.

El plan original era viajar con una amiga por Ecuador, Brasil y Argentina durante 3 meses, y después yo me quedaría en Buenos Aires —de donde es mi padre— por un año. Finalmente me fui sola, aunque encontré amigos en cada lugar que visité. Me sorprendió la cantidad de personas que viajan solas; las historias que puedes escuchar son para hacer un libro. Un millón y medio de experiencias alucinantes, algunas duras también, pero todas me hicieron crecer intensamente.

Después de esos meses aterricé en Buenos Aires: fue un año extraño y en cierto modo revelador. Allí conocí a mi pareja. A él le gusta decir que es de Cholula la Bella, pero en verdad es ‘pipope’ —pinche poblano pendejo—, o peor: ‘chilango’, que así llaman a los del DF. Estaba de turismo, y me secuestró: me subió a un caballo y me llevó a Cancún… así de imaginativos y románticos son los mexicanos. Y ahí fue cuando se torció el plan original.

México es un país riquísimo en cultura, gastronomía, historia, paisajes y muchas otras cosas que seguramente todavía no conozco, pero Cancún es una ciudad rara. Apenas tiene 40 años y se creó exclusivamente para el turismo. Con la belleza de este lugar, es una pena lo que se ha hecho… Creo que debe ser la mayor locura turística del mundo: 27 kilómetros seguidos de hoteles gigantescos pegados unos a otros —por cierto, una buena parte de las cadenas hoteleras que hay aquí son españolas—.

Aunque no lo creáis, Cancún está hecha de espaldas al mar: las playas están lejos del centro y los accesos públicos son escasos, ya que los hoteles ocupan toda la franja litoral. Originalmente, la ciudad se empezó a construir para la gente que trabajaba en los hoteles y el gobierno regalaba terrenos a las familias, principalmente yucatecas, para que accedieran a mudarse a este lugar inhóspito y selvático. Cancún en maya significa ‘nido de víboras’, y ¡ya me he encontrado una en mi habitación!

Os cuento esto para no daros tanta envidia, porque la verdad es que a pesar del calor, la humedad y los mosquitos, vivir aquí es un sueño, un paraíso… ¡Hay lugares hermosísimos! Al principio fue un poco difícil. A veces me sentía sola y no tenía a quién acudir, pero con el tiempo vas haciendo amigos, la convivencia con Cuchillo —mi pareja— es genial, las maravillas naturales que tenemos a tiro de piedra… Ahora me siento en casa aquí.

Sigo extrañando, sobre todo, a mis amigas, con las que me escribo menos de lo que quisiera, y a mi familia, aunque con ellos me comunico más. También echo de menos tener una gran cantidad de opciones culturales, que aquí están limitadísimas. Pero me consuela saber que dentro de unos años volveré a Barcelona. Aunque cuando uno se va, ya tiene para siempre un pie aquí y otro allá.

Y es que Cancún no es ‘para toda la vida’. Y esto se nota mucho en la idiosincrasia de este lugar. Para empezar, son pocos y todavía muy jóvenes los cancunenses de nacimiento; predomina la comunidad maya de Yucatán, aunque hay mexicanos de toda la república; y también muchos extranjeros —muchos españoles— que vienen aquí principalmente por trabajo. Además existe una gran movilidad: la mayoría de personas viene a pasar una temporada y luego se van. Todas estas características hacen que sea muy difícil crear una identidad y un sentimiento local, y por supuesto, esto se refleja en la gastronomía.

Las comidas de Cancún I

Cancún no se caracteriza por ser una ciudad en la que se coma bien: puede haber bastante variedad, pero ni de lejos llega a la calidad del DF. Empezando por un producto tan básico en la cocina mexicana como la tortilla de maíz: es imposible encontrar la verdadera tortilla, que así sola ya es un auténtico placer. Familiares y amigos que vienen del DF nos siguen trayendo buenos paquetes de tortillas para nuestro regocijo.

Pues eso, que no existe la ‘comida cancunense’ ni ‘quintanarroense’ —del estado de Quintana Roo—, y mucho menos productos locales: aquí no hay nada de cultivo, la tierra es muy poco fértil y muy calcárea, es el precio que hay que pagar a cambio de tener la incomparable belleza de los cenotes, únicos en el mundo. La corta historia de esta región tampoco contribuye a que haya una ‘comida típica’ local. El único mercado de Cancún es pequeño y escaso en variedad. También es algo que echo mucho en falta: ¡un buen mercado!

No es muy difícil encontrar productos españoles en algunos supermercados o en tiendas especializadas —La Europea—. Venden básicamente conservas, aceites, vinos, algunos embutidos… a unos precios exagerados, eso sí.

Aquí se come mucha comida yucateca: pescado tikin xic, cochinita o pollo pibil, panuchos y salbutes, o mucbipollo para el día de muertos. Por supuesto no faltan los antojitos —siempre con una base de masa de maíz— de todas partes de México, como los sopes, tlacoyos, todo tipo de tacos —de carnitas, de guisados, dorados, de canasta, de pastor—, chilaquiles, quesadillas, gorditas… caldos y sopas como el pozole, la sopa de tortilla, sopa de lima, el mole de olla —que no confundir con mole poblano, que es otra delicia—.

También se come bastante pescado y marisco. Lo preparan a la veracruzana —con tomates, pimiento, cebolla, chile, olivas y alcaparras—, al mojo de ajo, empanizado… y por supuesto el ceviche: aquí se prepara con el pescado o marisco crudo marinado con limón, cebolla, tomate, cilantro y un poco de condimento.

¡Y más!… tamales, enchiladas, rajas, huauzontles, molletes… ¡Todo regado con muchas salsas bien picantes!

Las comidas de Cancún II

Se podría hablar de la gastronomía mexicana y su riqueza por días y días, pero sabed que los pilares de esta cocina son tres: maíz, frijoles y chiles. Me atrevo a decir que todos los platos representativos llevan por lo menos uno de estos ingredientes.

No he mencionado postres y bebidas, que los hay y muchos… Me encanta la cantidad de jugos y ‘aguas de fruta’ que se toman aquí, para desayunar, comer o cenar. Además otras bebidas que se toman mucho, a parte de cerveza —mi favorita es la bohemia obscura, las demás me parecen muy aguadas—, son horchata de arroz —¡cómo extraño la de chufa!—, agua de flor de Jamaica y agua de tamarindo. Por supuesto, si hablamos de bebidas alcohólicas se lleva la palma el tequila, con el que se preparan diversas bebidas —nada de tequilazo: aquí se toma poco a poco, degustando—, y el mezcal. También de la planta del agave se produce el pulque, una bebida un poco agria y densa que se suele mezclar con jugos de fruta.

A Cuchillo le gusta contar la historia de su bisabuela: en los últimos años de vida, ya por los 90 y pico, no podía masticar así que se alimentaba a base de pulque, y claro, acabó sus días ‘contentilla’.

Yo no soy muy dulcera, y en general los mexicanos tampoco, pero por mencionar algunos: chongos zamoranos —es como leche cuajada—, cocadas, conchas, gelatinas con fruta, jamoncillos, pastel de elote, y no puede faltar el pan de muerto —creo que la masa se parece al panettone—.

Como os contaba al principio, siempre he sido de buen diente y un poco ‘cocinillas’. Por influencia de mis padres, me gusta organizar comidas o cenas y agasajar a mis amigos. También gracias a mis padres, que son unos viajeros empedernidos, he podido conocer muchos rincones del mundo y otros sabores, que me gusta mezclar en mi cocina. Me gusta inventar y experimentar con lo que tengo en la nevera o la despensa. Me inspiro de diferentes fuentes. Me cuesta seguir una receta al pie de la letra, o a veces no me queda otra que sustituir algún ingrediente porque se me olvidó comprarlo o simplemente porque no hay dónde comprarlo.

Las comidas de Clara en Cancún

¡De vez en cuando hago recetas españolas, por supuesto! No falta la tortilla de patatas, la paella, una buena escalivada, una fideuá con allioli, escudella para los —escasos— días de frío o uns peus de porc. ¡En mi cocina nunca falta una buena botella de aceite de oliva! Algo que puede parecer muy obvio, pero aquí no es tan común.

Ha sido más recientemente, desde que tengo mi propia y primera cocina, que se está convirtiendo en algo más que una afición, y me estoy planteando dedicarme a ello a fondo. Pronto abriré un blog y espero encontraros por allí… ¡Os prometo que seré mucho más concisa y escueta en mis post!

Por último, agradezco mucho a Su todo el trabajo que día a día imprime en su maravilloso blog: transmites y nos llega tu pasión, dedicación, alegría, cuidado, magia… ¡Gracias!

Clara hace nubes y chapatas

Te cuento también que he probado varias recetas —y habré tomado un montón más de ideas—: me encantaron y sorprendieron las nubes, y ya van unas cuantas veces que hago las chapatitas. Tú me animaste y contigo han sido mis primeros pinitos con el pan, ¡y estoy encantada! Tenías razón: ¡esto engancha!

Besos para todos,
Clara

¿Qué? No me digas que no dan ganas de ponerte un bikini, servirte un zumo exótico, buscar una palmera y ponerte a soñar…

Gracias, Clara, por todo. Mc te las da, porque te has currado tú las fotos, y él ha descansado.

Su

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Comentarios


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Ya se han hecho 32 comentarios para "Weberosfritos por el mundo: Cancún".
  1. Silvia says:

    Madre mía !!! una historia bien bonita!!Me gustan las tradiciones de cada país, sus mercados, sus frutas y pescados. Me gusta cuando comentan que ingredientes les cuesta encontrar o del cual les sobra. También muchas recetas que comentan con nombres extrañisimos y cuando lees su elaboración se parece algún plato conocido para nosotras. Bien Su es un apartado que no me pierdo cada historia es un mundo, y el mundo ahora está entre Webos Fritos!!Un beso

  2. marina says:

    me encanta weberos por el mundo, los tengo todos en favoritos porque son muy interesantes y me estan enseñando mucho de los distintos productos y cocinas. Gracias Su porque nos acercas a mucha gente diferente y lejana en kilómetros.

  3. Clara says:

    Muchas gracias Su, por tu interés y dedicación! Tú y MC sois los mejores, unos artistas!!

  4. Y yo me quejo q estoy lejos de casa!!! y Holanda en comparación de Cancun no es nada…

    Excelente reportaje, esperamos ver el blog de Clara pronto!

    Un abrazo,

  5. cristina says:

    qué historia tan interesante! me ha encantado leer su experiencia. la verdad es que fuera de los tacos, los frijoles, quesadilla y poco más, no tenía ni idea de la gastronomía mejicana. aunque la mayoría me suena a chino. jaja.

    besos manchegos

    cristina

  6. Pamela says:

    Qué linda la historia que nos cuenta Clara, muchas gracias por este interesante relato a ella y a tí por esta idea genial. Un beso

  7. ¡ Qué intersante !
    Yo estuve en Quintana Ro hace unos años y me fascinó todo lo que vi y también todo lo que comí….
    Me encanta esta sección.
    Muchas gracias a Clara por compartir con todos nosotros su historia.
    Buen fin de semana,
    María José.

  8. Cristina says:

    Me encanta este artículo!!!
    Me encanta esta sección de vuestro blog, blog que sigo totalmente porque lo encuentro un referente para la vida familiar que muchas personas jovenes ( yo tengo 26 y todavía no tengo “familia”) queremos llevar algún en día, lo leo porque también soy Manchega, de la Provincia de Toledo y lo veo porque me parece fundamental el trato que le dais a la imagen y a las recetas en general y hoy me decidido a escribir porque yo pase una beca de estudios en Puebla, conocí a mucho Pipopes y porque no he podido evitar volver a sentir la belleza de los zenotes, el sabor del mole y la sensación de sentirme identidicada con esta frase: “Aunque cuando uno se va, ya tiene para siempre un pie aquí y otro allá”.
    Muchas gracias por vuestro blog y por la entrada de Clara.

  9. Eva Royo says:

    ¡Qué vidas tan apasionantes las de los weberos por el mundo!
    ¡Qué valor, Clara! Embarcarse en un viaje sola, víboras, mosquitos…yo no podría ir a vivir a Cancún, los mosquitos se me comen viva aqui y seguro que los de alli son tremendos.
    Me fascinan esos nombres de comidas totalmente desconocidos para mi (panuchos, tlacoyos, huauzontles,…).Por favor, en cuanto tenga un blog que nos enseñe a hacer todo eso, que apetece solo de oirlo.
    Gracias de nuevo, Su.
    Besicos maños.

  10. Silvia says:

    ¡Me encanta la historia de Clara! Weberos fritos por el mundo es una idea estupenda.
    Un besín.
    Silvia.

  11. Rosa Mª says:

    Qué bonita historia !!! Precioso lugar y seguro que comida extraordinaria…rico ceviche !!!

  12. ichije says:

    Excelente forma de llevarnos de la mano a CANCUN todo un Paraiso,Gracias Clara !!,pero siendo honestas,Mexico casi en su totalidad es un Paraiso en todos los sentidos,no solo la gastronomia,sus costumbres,su Historia,etc.

    Los invito a visitarlo y no menciono un lugar especifico,ya que como arriba lo menciono cada Ciudad,cada Estado,tiene una verdadera riqueza a explorar.

    Soy orgullosamente Mexicana, de Madre Japonesa y Padre Mexicano

  13. Gustavo (el de Luján) says:

    Muy interesante la historia de Clara, “secuestrada en Buenos Aires” por un mexicano (con apelativo de secuestrador, como mínimo), me hizo reir con lo de “pipope”, sobre todo por “pinche”, palabra con infinidad de significados (casi todos “non santos”).- Espero leer pronto por acá el link del blg de Clara.- Y como siempre se aprende algo nuevo, hoy aprendí que aunque siempre la veamos de cara al mar (porque la visión que nos muestran es la de los hoteles, Cancun está de espaldas al mar.- No me pierdo ninguno de los temas de “webweoas por el mundo” Su, así que sigue publicándolos, Besos, colega.-

  14. beatriz says:

    Disiento con lo de la tortilla: “por sí sola” no es ningún placer, es seca y cuesta comerla. Sí es rica con guacamole o con algún otro relleno jugoso.
    A los que dejamos nuestro lugar de origen por razones realmente imperiosas nos sorprende la impavidez con que los jóvenes de hoy se largan por el mundo a ver qué les depara la suerte.

    • Clara says:

      Bueno, como todo, es cuestión de gustos… Es como decir que un buen pan es una delicia, no? Y para mi, te aseguro que lo puede ser!!

      Impavidez? Bueno, no mucha, más bien muchísima curiosidad…
      Por suerte ya no emigramos huyendo de guerras, dictaduras (quisiera decir que falta de empleo, pero esto desgraciadamente sigue ocurriendo) y demás desgracias. Como tuvo que hacer mi padre, por cierto, bajo riesgo de ser “desaparecido”, como varios de sus amigos en la Argentina de los ’70.
      Por suerte, ahora emigramos por decisión propia y con muchas ganas de acortar fronteras y abrirnos un poco el “coco”.

      • Blanca says:

        Dí que sí, Clara!

      • beatriz says:

        Me “olía” a que tu papá argentino no había emigrado por curiosidad de conocer el mundo…
        Sí, muchos tuvimos que perder nuestra patria y hogar para no perder la vida. Por tal motivo tengo poca paciencia con los que lo hacen por el puro gusto.

        • Clara says:

          Mi padre TAMBIÉN se fue por curiosidad de conocer mundo, y si hoy le preguntas te dirá que está encantado con la decisión que tomó.
          Qué pena que te quedes con el amargor de lo que pierdes, y no con la felicidad de lo que encuentras.

  15. Mada says:

    Como admiro a estas personas que se lían la manta a la cabeza y dejan atrás tantas cosas de las que nos cuesta mucho separarnos. La historia de Clara me ha encantado por toda la información que nos da y la ilusión que transmite.
    Su, gracias por este apartado y por el cariño con el nos explicas todas tus recetas.

    • Beatriz says:

      Sí, nos cuesta mucho separarnos. No es un defecto, es una realidad. El esfuerzo de desarraigarse y transplantarse nos requiere mucha energía que, empleada en nuestro lugar de origen puede llegar a enriquecernos más que las aventuras vividas en lugares exóticos. Cuidémonos de fantasear que los que se “lían la manta en la cabeza” se la pasan tan “bomba” como pensamos. Claro que un europeo de clase media con su pasaporte “comunitario” y su tarjeta de crédito no tiene por qué pasarlo tan mal como los emigrantes que son empujados por la pobreza.

      • Su says:

        Beatriz, cada uno cuenta sus propias experiencias, unas veces muy buenas, otras pasables y otras regulares. Pero creo que cada uno es libre de fantasear y soñar con liarse la manta a la cabeza por los motivos que sea, luego la realidad, y la vida, nos situan a cada uno en el lugar donde nos toca o donde creemos ser mas felices. Pero soñar??? eso es lo maravilloso de esta sección.

  16. miguel says:

    no dejes de visitar el restaurante de nuestro amigo nestor: IBERICO TAPAS BAR , te vas a emocionar con cocina española de verdad y muy bien hecha (atencion a las croquetas)

    • Clara says:

      Hola Miguel! Conocí a Néstor porque yo le vendí el letrero para su restaurante jajaja. Le pedí que me avisara para la inauguración y ya no supe nada… :( Todavía me tengo que pasar por el Ibérico! Aunque me parece que se me sale un poco de presupuesto, que ahora estoy sin “chamba”.
      Saludos!

  17. Gloria says:

    ay!!! que divertido estos viajes que nos das de vez en cuando!!!

  18. Isabel says:

    Excepcional!!!! me encanta!!!! beso

  19. Chame says:

    Me encanta este apartado del blog, enseguida entro a ver quien se ha lidado la manta a la cabeza y anda por estos mundos de Dios, para poder contarnos sus experiencias, que la movieron para irse hasta alli, las costumbres, como se las arregla para poder hacer comidas son sabor a nuestra tierra, como se las ingenian, etc……. Hace muchos años qeu tambien tuve las uerte de andar por tierras mexicanas, y tiene una gastronomia de lo mas variopinta y como no picante…….la verdad es que Mexico me cautivo.
    Gracias por tu relato y que te vaya bonito!!!!!!

  20. Hola mi nosmbre es Alfredo y nací en la peninsula de Yucatán, exacatamenete en Chetumal, al sur de Cancún.

    Como bien lo mencionas la ciudad de Cancún fue creada para el Turismo y no tiene arraigado una Gastronomía propia. Cancun se divide en dos poblaciones, la flotante, que es el turismo que llega y que la comida que principalmente se les ofrece es la nacional y internacional, Pero la gente que radica ahi su dieta es la comida regional o yucateca. que es a base de Maiz, frijoles y chile…

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