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Weberosfritos por el mundo: Israel

¡Que teníamos esta sección casi abandonada! Hace tanto tiempo que estuvimos en Bruselas… Esto hay que remediarlo y ya.

Hoy te traigo un nuevo relato de una lectora y su familia. Me interesa mucho estos relatos donde aprendo tantas cosas de la gastronomía y el día a día de mis weberos en otros paises. Espero que disfrutéis con el relato de Carmen.
Si estás por esos mundos de Dios y te apetece contarnos cosas sobre la gastronomía de la zona donde vives, aquí tienes tu espacio: me puedes escribir a su@webosfritos.

Israel, Carmen

Soy Carmen, murciana de 37 años. Por una cosa o por otra he ido retrasando escribirte, y te puedo contar mi experiencia como webera por el mundo ahora que ya he vuelto a España.

weberosfritos por el mundo: Israel, Carmen

Hace unos meses adelantamos nuestra vuelta de Herzliya —al norte de Tel Aviv— por el conflicto que hubo este verano. Hemos vivido allí 2 años y poco mi marido —que sigue allí—, nuestras 3 niñas —Raquel y Carmen, de 6 años, y María, de casi 3— y yo. Mi marido es ingeniero y está haciendo allí una desaladora. Yo soy química pero me quedé sin trabajo en el último embarazo. Quizá fue lo mejor que nos pudo pasar, porque tomamos la decisión de irnos todas con él. Vivir una temporada fuera de tu país es una experiencia muy enriquecedora.

Me hice webera en Israel, gracias a una amigos españoles que conocí allí, Itziar y Álvaro. Me enamoré de tu tarta fina de manzana, y desde entonces soy lectora de tu blog y tengo tus tres libros. Tengo un blog de cocina desde hace 4 años, Pues toma 2 tazas, que he retomado hace poco, después de un paréntesis largo por embarazo, mudanzas, etcétera. Me encanta la cocina desde que tengo uso de razón, y creo que en casa tengo tres futuras aficionadas a la cocina. Me ven sacar la harina o el peso de cocina y las tengo en fila detrás de mí.

Es curioso pensar que los primeros libros de cocina que me regalaron con 19 años fueron “Cocina Sefardí” y “Recetas árabes”. Por entonces no me imaginaba que iba a vivir en Israel.

A pesar de ser un país muy diferente a España, no nos resultó demasiado difícil adaptarnos. En seguida conocimos un grupo muy majo de españoles que nos ayudaron en todo. Hubo momentos de todo. Raquel era alérgica al huevo cuando llegamos, y el primer día que fui a un supermercado no pude comprar más que fruta y verdura, todo el etiquetado era en hebreo. Poco a poco aprendí qué podía y qué no podía comprar. Las niñas no sabían nada de inglés, y los primeros días de colegio fueron un poco difíciles para ellas; en cambio ahora son capaces de mantener una conversación o ver una película en inglés sin ningún problema.

Lo mejor de haber vivido en un sitio así es conocer de verdad las costumbres de un país: no es lo mismo que cuando viajas de vacaciones. Hemos visitado desde Los Altos del Golán, en el norte —es una sensación extraña saber que estás a 4 o 5 km de Siria o el Líbano—, hasta Eilat, en el Mar Rojo. No sé las veces que hemos estado en Jerusalén, estaba a unos 50 minutos de casa, y es una ciudad para ir una y otra vez. Para mi hija Raquel es la ciudad más bonita del mundo. Incluso aprovechamos para ir en Semana Santa de este año a Jordania, para ver Petra, el desierto…

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Una de las cosas que más me ha gustado de allí es su gastronomía. Es increíble la diversidad gastronómica que hay en un país tan pequeño. Se mezcla la gastronomía de los nativos de Israel/Palestina —cocina mizrají— , con la de todos los judíos que en un momento u otro de la historia han abandonado los países donde vivían y se llevaron sus recetas y costumbres allí. En Israel cada familia tiene su historia. Hay un 80% de población judía y un 20% de población árabe y la mayoría son descendientes de inmigrantes. Es curioso cómo los descendientes de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos mantienen un dialecto, el ladino, que viene del español antiguo y después de tantos siglos sigue vivo allí, y por supuesto, las recetas españolas de aquella época. Otros llegaron huyendo de persecuciones de Rusia, de Europa en la Segunda Guerra Mundial —cocina askenazí—, y de países árabes vecinos como Iraq e Irán. Con esta mezcla de culturas, os podéis hacer una idea de la mezcla gastronómica que hay: desde recetas de origen árabe, como el falafel, pita, shawarma o shashouka, de origen europeo, como el schitzel, burekas o babka, iraquíes como el sabich.

Los israelíes aprecian mucho la buena comida. Es curioso cómo se puede probar todo antes de comprarlo, comidas para llevar, aceitunas, verduras, especias, frutos secos… y cómo venden comida en todas partes. Los viernes por la mañana en los centros comerciales montan puestos de comida para llevar para la cena de Sabath.

Hay una gran variedad de frutas y verduras, y se cultiva casi todo allí. Me encantaba ir al mercado del Carmel en Tel Aviv casi todas las semanas, por la calidad de fruta y verdura que encontraba.

Bueno, y por el pan. Allí dejé de hacer pan porque había panaderías de las que hacen pan de verdad, de muchas variedades, y rico.

Cerca de ese mercado hay un mercado de especias. Son varias calles llenas de tiendas de especias donde se puede encontrar de todo. ¡Hasta la matalaúva para hacer mis dulces de navidad allí!

Para el pescado iba a Jaffa, la zona más antigua de Tel Aviv, donde está el puerto pesquero. Al principio buscaba los pescados que conocía de España, pero al poco tiempo me dejé aconsejar por el pescadero y hay que reconocer que probamos pescados muy ricos, y al ser locales, más baratos.

La carne solía comprarla en una carnicería árabe, ya que los judíos la someten a un proceso que luego la dejaba con un sabor diferente al que estábamos acostumbrados. Menos la carne de cerdo y embutido, que la compraba en tiendas rusas. Los judíos no comen cerdo pero no es difícil encontrarlo.

El jamón, lomo, chorizo, salchichón, queso manchego y aceite de oliva se venían de España. El aceite era cuestión de precio, no de calidad, el aceite de oliva de allí es muy bueno también. Además nos llevábamos tomate frito, que parecerá una tontería, pero no había y a mis hijas les encanta.

Al haber mayoría judía en el país, muchas familias, alimentos envasados, supermercados y restaurantes siguen los preceptos Kosher. Había que tenerlos muy en cuenta cuando invitábamos gente a comer: no mezclar carne con leche en la misma comida, nada de cerdo, ni marisco… y un montón de limitaciones más. En Tel Aviv hay muchos restaurantes no Kosher, igual que en las zonas con más población árabe, pero en las ciudades más religiosas como Jerusalén, son más estrictos.

La comida está también muy unida a sus celebraciones religiosas, hay platos característicos para cada una y he aprendido a hacer varios: sugfaniyot (como donuts sin agujero rellenos) y latkes (unas tortas de patata) para Hanukka, orejas de Amán para Purim… Lo más curioso en este sentido es que durante Pésaj (la pascua judía) no se vende ni se puede comer nada con harina ni levadura. Los estantes de los supermercados con estos productos están vacíos o tapados.

Hemos tenido la experiencia de ir a varias cenas de Sabath con familias de compañeros de trabajo de mi marido, a una boda, a un Bar Mitzvá, cena de Hanukka, Rosh Hashaná… Mis hijas ahora se extrañan que no celebremos Hanukka antes de Navidad, y recuerdan más Purim que Carnaval.

En general Tel Aviv y alrededores es ideal para vivir con niños por el clima, playa, parques, comida, gente muy abierta y hospitalaria… si no fuera por el conflicto Israel-Palestina, que nos pilló 2 veces allí. La seguridad es excesiva comparada con España, pero llega un momento en el que te acostumbras. De todos modos, por mucho que nos quejamos de algunas cosas de allí, ahora que estamos aquí las echamos de menos, y a los amigos que hemos hecho estos 2 años.

Bueno, pues hasta aquí el relato de Carmen. ¡Mil gracias por dejarnos tu experiencia!

Su

Publicado por , el weberosfritos por el mundo.

Comentarios


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Ya se han hecho 19 comentarios para "Weberosfritos por el mundo: Israel".
  1. Ana María says:

    Me ha encantado el reportaje y las experiencias que cuenta Carmen, y las fotos, hablan por si solas. Son preciosas.
    Conocer gente de otras culturas es muy enriquecedor. Carmen ha tenido esa oportunidad y esa suerte, y la ha aprovechado a tope.
    Felicidades a Carmen por esa familia y por tantas y tan bonitas vivencias. Ya tienes una nueva seguidora de tu blog.
    Un abrazo.
    Ana.

  2. Carmen says:

    Mil gracias a vosotros por la espera y la paciencia!

    Me ha hecho mucha ilusión escribir para un blog que me gusta tanto y del que he aprendido y aprendo tanto. Ya sabes que tengo tus libros, incluso busqué la forma de conseguir tu libro de Panes allí.

    Vivir en otro país es una experiencia muy enriquecedora. Echas de menos tu país pero ahora gracias a internet, skype y las redes sociales te sientes menos lejos de casa.

    Seguiré leyéndoos, comentando y participando en el reto de #‎proyectobizcochowebos‬.

    Besos y feliz semana!

  3. María José says:

    Me encanta esta sección. Está genial empezar el día leyendo este tipo de experiencias.
    Gracias Carmen por compartirlas.
    Vamos a por el miércoles.
    María Jose´.

  4. MARIA says:

    Gracias por contarnos estas experiencias. Son muy curiosas y enriquecedoras.
    Hay un dicho, que a mí me parece muy cierto, que es que “la incultura de cura leyendo y el racismo, viajando”. A los que no podemos viajar, estos relatos nos llenan mucho.

  5. Pilar says:

    ¡Me ha gustado muchísimo el relato de Carmen! ¡Vivir en un país tan diferente debe haber sido muy enriquecedor!

    http://compartiendomaleta.blogspot.com.es

  6. PILAR says:

    MUchas gracias, por compartir tu experiencia.Siempre se aprende algo.

  7. IFeelCook says:

    ¡Qué interesante es todo!

  8. Javier says:

    Hola Camen…

    Que envidia esos paseos por esos mercados…

    Me ha gustado mucho el post!

    Beso fuerte
    Javi

  9. Dina says:

    Me ha encantado leer la experiencia de Carmen, es como si tu estas dentro de su vida.

    Me ha gustado tu blog, te seguire.

    Un abrazo

  10. María-Luisa says:

    He leído con gran entusiasmo lo que nos cuenta Carmen desde
    Tel Aviv. Las fotografías del mercado de todas las variedades me han entusiasmado. He quedado prendada y con ganas de saber más. Voy ahora a visitar su blog.
    Gracias, un saludo.

  11. Mª Jesús, Alcarreña de Guadalajara says:

    ¡Qué bonito y qué suerte ! Viajar es lo que más me gusta del mundo. Lo que se aprende y la de vivencias interesantes que te ofrecen tantos sitios maravillosos… Me ha encantado el relato y las fotos. ¡Enhorabuena a esa preciosa familia !

  12. tresco says:

    Un saludo a mis compatriotas españoles (aunque carezco de pasaporte español, mi alma es española) desde Tel Aviv!

  13. Isabel Maria says:

    Me ha encantado!

  14. LOLA says:

    Gracias Su por dar la oportunidad a gente como Carmen de contarnos su historia, me ha encantado y sin darse cuenta, nos ha acercado un poquito a Tel Aviv y su gastronomia, si Carmen lee esto, quiero decirle que me parece una mujer sensacional, yo no seria capaz de coger a mis tres mozuelas e irme alli, y por su relato, la capacidad de adaptación.
    Un beso fuerte y espero que pronto pueda reunirse con su marido.

  15. Carmen says:

    Gracias a todos por los comentarios tan cariñosos!

    A mí también me encanta conocer cosas de otros países.

    Lola, yo unos meses antes no me lo había planteado, pero la vida…

    Me fuí para 3 meses en principio, pero una vez allí nos propusieron quedarnos más y sopesándolo era la mejor opción. El fotógrafo es mi marido, que sigue allí y por ahora pasa 5-6 semanas allí y viene una a casa. Yo volví pensando que acababan antes, pero acabarán bastante más tarde de lo que esperábamos.

    Besos a todos!

  16. María Franco says:

    Muchas gracias Carmen, me ha gustado mucho leer tu reportaje, las fotos muy bonitas. Te sigo en tu blog.

  17. Montse says:

    Me encanta. Estupendo relato de Carmen. Ya he fichado su blog. Estupenda sección, Su. Una de las cosas más maravillosas de viajar, en mi opinión, es, justamente, probar toda clase de comidas típicas del lugar y descubrir nuevos sabores y mezclas y costumbres relacionadas con la comida. Uno de mis sueños es poder visitar los mejores restaurantes de algunos sitios del mundo, o los mercados de los sitios. De hecho, siempre que viajo, reservo un rato para conocer el mercado en el que compran los locales.

    Saludos!!!

  18. Montse says:

    Ah, que se me olvidaba. Conozco Jerusalén, era un viaje soñado. Fuimos en una época de relativa tregua y el viaje cumplió de sobra mis expectativas. Es una verdadera pena el conflicto tan tremendo que existe, que lo ensombrece todo y que complica tantas y tantas vidas a diario, en un bando y en otro. Israel es un país maravilloso.

  19. cageles says:

    Qué alegría ver a Carmen por aquí, la sigo desde el principio de su blog y la verdad es que ha tenido que hacer varios parones, entre viajes, las niñas… fantástica historia. Besos

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