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Weberosfritos por el mundo: Cuba y Canadá

Poco a poco vamos recorriendo en esta sección de weberosfritos por el mundo un montón de sitios y conociendo costumbres gastronómicas que aportan lectores que andan por esos mundos de Dios. Desde el último día en que Carmen nos habló de Israel, hoy es Elizabeth la que nos cuenta su periplo gastronómico por dos sitios tan diferentes como son Cuba y Canadá. Te dejo con ella.

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Cuba y Canadá, Elizabeth

Tengo 30 años y actualmente vivo en Valencia. Me gusta tu sección weberosfritos por el mundo, y por eso te escribo, para compartir impresiones. En estos 30 años he vivido ya en tres países: Cuba, Canadá y, ahora, España.

Cuba

Nací en Cuba y allí viví hasta los 26. Mi abuela era una gran cocinera, que aprendió de su madre, herederas de tradiciones criollas. La cocina cubana tradicional tiene raíces en la colonia española por lo que existen muchos platos semejantes a los de la cocina española, pero con variaciones adaptadas a los ingredientes disponibles en la isla tropical o incluso recetas españolas mezcladas con toques chinos, italianos y franceses y hasta africanos, reflejando la variedad étnica de las raíces demográficas cubanas. Sin embargo, en la isla se impuso siempre el lema “que quede muy rico con poco”. Salvo en los hogares más acomodados, en todas las casas cubanas lo principal era el ahorro, desde la fundación de las 7 primeras colonias las amas de casa más valoradas eran las que hacían maravillas con poco.

Para dar sabor a la comida se emplean casi las mismas plantas aromáticas que en España en todas sus variantes: frescas, molidas, en grano, etc. Sin embargo se ha de destacar el uso del ajo, la cebolla y el ají que están presentes casi todos los platos —salvo en los dulces, claro—. Allá se desayuna ligero y temprano, nunca se desayuna algo que contenga grasa, como jamón o bacon, y ni pensar en hacer desayuno con frijoles como los mexicanos. En Cuba lo imprescindible es un café bien fuerte para una taza de café con leche acompañada de pan con mantequilla. Se toma otro trozo de pan sobre las 10 de la mañana y luego el almuerzo caliente, entre las 12 y la 1. La constante cubana son los frijoles —alubias negras, o rojas— con arroz blanco. A los frijoles se les deja caldo espeso para mojar el arroz y se les echa comino siempre, además del consabido ajo, cebolla y ají. También se hacen otras legumbres como garbanzos, lentejas, chícharos y frijoles blancos.

Luego tenemos la cena, entre 7 y 8 de la tarde. El plato principal es pollo, cerdo, o pescado, y muchas veces, huevo. Antes de la crisis se comía carne de res. Desde la década de los 90 es muy raro encontrarla, así como las gambas o las langostas. Estas cosas se ven sólo en los hoteles y lugares para turistas. Las comidas se acompañan de algún tubérculo frito: papa, malanga o yuca. Por lo que ves que en Cuba la composición de las comidas se asemeja a la de aquí, en versión abreviada, pues la cocina española tiene montones de recetas muy elaboradas y gran variedad de cortes y tipos de carne y de aves que no se encuentran allá: codornices, patos, avestruz, pavo, perdiz, hasta faisán he visto en los libros de recetas españoles.

Para la fiesta de Año Nuevo —Nochevieja— se asa un lechón en las brasas durante todo el día y amigos y familia festejan alrededor del asado, con mucho ron cubano, cerveza y juego de dominó. Se acompaña con el tradicional arroz congrí y yuca con mojito, que no es más que este tubérculo, hervido, con un chorrito de grasa de cerdo con ajo y limón. La Navidad dejó de celebrarse durante varias décadas, aunque mi familia mantuvo la tradición con una modesta cena y un poco de vino malo, el único tipo de vino que hay allá.

Canadá

A los 26 me mudé a Canadá, a Quebec. Me fui de Cuba buscando sobre todo más libertad, y también porque me gusta explorar y ya mi isla me quedaba pequeña: la había recorrido entera por valles y montañas.

En mi primer día en Montreal un amigo me invitó a probar una de las comidas rápidas tradicionales del lugar, la poutine. Esta primera impresión fue decepcionante, me pareció una bomba de grasa injustificada: son patatas fritas en trozos gruesos con bolas de queso cheddar cubiertas por una abundante salsa carmelita hecha con una base de caldo de pollo. La salsa moja las patatas y todo eso se mezcla como una pasta.

Poco a poco fui descubriendo que la cocina tradicional de Quebec no podía ser ni elaborada, ni diversificada, ni ligera por varias razones. La pobreza en que estuvo sumida esa parte de Canadá durante toda la primera mitad del siglo XX les impedía importar alimentos de otras latitudes: sólo podían comer lo que se cultivara y almacenara durante el corto verano boreal, es decir, algunos cereales, patatas, zanahorias y nabos, acompañados de un trozo de carne de res que por lo general no faltaba.

La cantidad excesiva de grasa animal en las recetas se justifica por las necesidades calóricas que imponía el crudo invierno a los primeros colonos que a menudo trabajaban como Coureur des bois o comerciantes de pieles que proveían a Europa o como Draveurs o gancheros, que en el deshielo trasladaban río abajo los troncos cortados durante el invierno en el bosque. Por eso se inventaron platos tradicionales hipercalóricos como los frijoles con panceta y sirope de arce —una miel superdulce sacada del árbol nacional de Canadá y que se usa en muchas recetas tanto de carnes como de repostería—, las distintas tartas de carne como la Cipaille original de la región de Gaspesie, en el estuario del San Lorenzo. En la Cipaille se alternan capas de masa para tarta con capas de carne de venado, alce, liebre y perdiz, y una capa de patatas en dados hasta llegar a 6 pisos y se cuece lentamente para sacar todos los jugos. Otro pastel de carne se llama tourtière, que viene siendo lo mismo pero sin los 6 pisos y se hace con carne de puerco y ternera.

Otro recuerdo decepcionante fue la comida de fiestas, Navidad, Fin de año, Reyes, etc. Me tuvieron en suspense varios días, anunciando que probaría el muy tradicional y ancestral ragoût de boulettes y yo, con tremenda curiosidad. Cuando llegaron las fiestas vi que esto no es más que las albóndigas de toda la vida, vamos, las que hacemos porque sí un día que no queremos enredarnos en la cocina. Ni muy ricas ni muy excepcionales, porque como las hacen una vez al año pues no las tienen bien medidas.

Así fueron las impresiones de mis primeros seis meses allá. Sin embargo, cuando después de casi 4 años me fui de Quebec y me mudé a España me percaté de cuánto me había adaptado a otras cosas de la gastronomía de allá: el salmón y la quiche cada semana, la invariable sopa como primer plato, el gusto por los pequeños frutos algo ácidos, como el aciano, las moras, las frambuesas con yogur, el delicioso sándwich club en los restaurantes de comida rápida, el café aguado que se toma por litros y sirve para calentarte el tracto digestivo cuando ya rondas la hipotermia…y los grandes espacios en verano, las caminatas por los Apalaches, los parques naturales sin fin, las indescriptibles vistas desde lo alto de las cimas canadienses y los cientos de kilómetros de carretera desierta, solo paisaje y un camino largo que se pierde en el horizonte.

Saludos a todos
Eliza

Si queréis leer más experiencias, haz click aquí y si tu mismo nos lees lejos de España y nos quieres contar como te las apañas gastronómicamente hablando, escríbeme a su@webosfritos.es-. ¡gracias!

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Ya se han hecho 6 comentarios para "Weberosfritos por el mundo: Cuba y Canadá".
  1. antonia says:

    Me encanta esta sección, es como si yo también pudiera estar en un país lejano.
    Esta bien que no nos cuentes tus primeras impresiones en España, jajaja aunque si vives en Valencia la comida, el clima y el lugar es excepciona.
    Un beso y gracias por compartirlo.

    • eliza says:

      Me gusta mucho España, Antonia. El clima de Valencia es lo que necesitaba aunque hay fotos mías en la nieve yo sufría lo indecible cada invierno. Además, aquí la gente sí se ocupa de cocinar para su familia. En Canadá cada vez se ve menos. Adaptarme de Cuba para Canadá fue bien duro, pero de Canadá para aquí fue facilísimo.

  2. Cristina says:

    Me encanta esta sección. Aprendo muchísimo de las costumbres y la gastronomía de otros países, algunas bastante curiosas.

    Besos manchegos

  3. Carmen says:

    Me encanta esta sección! Se aprende muchísimo de la vida en otros países. La verdad es que Elizabeth ha vivido en sitios tan diferentes, tiene que ser difícil adaptarse a la vida de Canadá desde Cuba, por comida, clima, forma de ser… y luego de Canadá a España. Al final tendrá costumbres de los tres sitios.

    Un beso!

  4. caroline says:

    Eliza,

    Muchas gracias por compartir un trocito de tu vida y de las culturas tan diferentes de un país a otro…
    Como me encantaría poder visitar tu maravilloso país CUBA….

    Un saludo,

    Caroline, una Francesa casi española ( llevo 16 años ya…)

    • eliza says:

      Hola Caroline, pues los viajes a Cuba en junio salen bastante bien de precio, hay un vuelo directo a la Habana todas las semanas. desde ahí puedes visitar Trinidad, Cienfuegos, y La Habana, claro. te transportas en los ómnibus Viazul que son económicos y cómodos y te alojas en los Bed and B. (casas particulares) por no más de 30usd al día.

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