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Zúrich, el día a día y su gastronomía

Conocer una ciudad a través de los ojos de nuestro querido amigo Paco, que tiene un criterio y una sensibilidad extraordinarias para todo, es un lujo. Lleva viviendo en Zúrich unos años: se fue con su familia por trabajo, y está muy contento. Es cierto que echa de menos España, pero viene siempre que puede y así se lleva algo mejor. Me había prometido contarme detalles y direcciones de la ciudad, y me ha mandado un relato tan interesante que no he dudado en compartirlo por si tienes previsto viajar a esta ciudad suiza o conoces a alguien que acabe de instalarse y necesite información de primera mano de esta magnífica ciudad. Te dejo con todo lo que me cuenta.

Zúrich

Zúrich

Zúrich es la ciudad más grande de Suiza y capital económica del país. Su lengua es el alemán o el alemán-suizo, una lengua enrevesada, sobre todo cuando ya tienes cierta edad y tu oído no te acompaña. Por suerte con el inglés te puedes manejar perfectamente, más bien se puede decir que todo el mundo lo habla y por lo tanto tus esfuerzos y pinitos en alemán son nulos, porque al detectar tu mal acento te responden en inglés y muchos incluso en español. Los suizos son muy viajados y su situación céntrica en Europa y refugio durante las guerras, les ha hecho ser un territorio de acogida. En menos de 100 km a la redonda puedes estar en cuatro países con tres lenguas diferentes. El 23% de la población es extranjera. Mantienen con rigidez sus principios y valores tradicionales, lo cual en algunos momentos les hace ser inflexibles y duros en la relación.

Toda Suiza es un inmenso pequeño jardín muy cuidado a pesar de tener una densidad de población de más del doble que España. No se puede coger leña en los bosques: están cuidados, con senderos perfectamente señalizados y bancos en los sitios estratégicos. Hay zonas para merenderos con barbacoas habilitadas donde los Ayuntamientos proveen de la leña. A la entrada de los caminos están escritas las normas a observar y te facilitan las bolsas de plástico para que recojas las deposiciones de tus perros. Las setas se pueden recoger en semanas alternas y con un límite por persona: es la mejor forma de que haya para todos. Por supuesto, obligatorio llevar cesta de mimbre. No esta autorizado coger flores silvestres.

El día a día

La vida es tranquila, se podría decir que aburrida comparada con española, lo que hace que el ritmo de vida sea más familiar. Lo que más nos sorprendió fue lo de cenar a las 19:00h, pero en cuanto te acostumbras es estupendo, porque te da tiempo a tener una agradable sobremesa, hacer la digestión y poder dedicar un tiempo a la lectura cuando las luces de la casa se van apagando, con una infusión caliente entre las manos.

Las calles de bares o más bien los bares no existen. La gente no se reúne después del trabajo a tomar una caña con sus compañeros. Únicamente cuando llega diciembre la ciudad se llena de mercadillos navideños donde se reúnen alrededor de un glühwine, algo a modo de nuestra sangría: un vino caliente con especies para poder sobrellevar las temperaturas invernales de la calle. Es un momento en el que la gente ocupa la calle con sus amigos hablando en voz alta y se manifiestan más efusivos. Y todo ello acompañado de una bradwurst o cerbelatwurst, diferentes tipos de salchichas, todas ellas deliciosas. Y por supuesto los días que luce el sol, las calles y las terrazas se llenan de gente, gente silenciosa y nada ruidosa que disfruta del día soleado. Entre las nueve y media y las diez de la noche los restaurantes apagan la luz. Es importante tener en cuenta que los domingos está casi todo cerrado en el país. Aunque lentamente van cambiando, no es fácil encontrar un restaurante.

Zúrich es una ciudad donde se puede, es más, se debe vivir sin coche, incluso diría que en todo el país también. El trasporte público te lleva a cualquier sitio por recóndito que sea, con una precisión de relojero y con las maravillosas apps actuales, todos los horarios, las combinaciones y alternativas están a golpe de un clic. Y todo en hora, con transbordos muy claros y sin esperas dilatadas. Además tu ticket de trasporte es válido para cualquier medio, incluso el barco, por lo que te puedes volver a casa en barco disfrutando de la travesía, que aunque dura más es deliciosa y relajante.

El uso del coche está penalizado: hay pocos aparcamientos y son muy caros. Las pocas plazas de aparcamiento de superficie tienen muy limitado el tiempo de uso. Son de pago hasta los aparcamientos de los supermercados, incluso el de Ikea, y no hay bono de descuento, ni siquiera haciendo una importante compra. Algunas viviendas tienen sitios para invitados (besucher), pero para una estancia puntual únicamente. No estés más de 12 horas porque alguien te llamará al orden o preguntará educadamente si has cambiado de coche.

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Su gastronomía

Gastronómicamente la cocina suiza es muy básica y nada original. Los platos típicamente suizos, la fondue de queso y la raclette, son estupendos para compartir con la familia o amigos en los días fríos. Yo realmente he vuelto a valorarlos dado que les tenía un poco de respeto por poco digestivos y pesados, pero la calidad de los productos locales y la fórmula mágica de la combinación de diferentes quesos, con especies como pimienta, curry o nuez moscada los hace deliciosos. La terminación con una copa de un digestivo tipo kirsch hace una buena sobremesa y que la conversación se anime. En Zúrich la puedes tomar en Swiss Chuci, en el barrio antiguo de Niederdorf. En los puestos de quesos de los supermercados puedes solicitar que te hagan una mezcla a tu gusto, muy diferente de los preparados comerciales ya envasados llenos de conservantes.

Pero el producto estrella para una comida rápida es la salchicha, bradwurst o cerbelatwurst. En muchas esquinas de la ciudad hay puestos o chiringuitos donde las hacen, siempre en barbacoa, pocas ya de carbón porque el gas se impone por rapidez y comodidad. El mejor sitio es Sternen Grill, en un lateral del intercambiador de Bellevue, donde desde las once de la mañana las están haciendo interrumpidamente hasta las once de la noche, casi un after hours. Te las puedes tomar sentado o to take away mientras caminas de vuelta a casa. No hay que asustarse por las colas: son especialmente ágiles porque mucha gente se las lleva para comérselas mientras camina. También, si quieres, te las venden frescas, envasadas al vacío, para hacerlas en la barbacoa de tu casa. Las más afamadas y apreciadas bradwurst son las que hacen en la ciudad de St. Gallen.

Es muy normal que todas las casas y apartamentos tengan en su terraza una barbacoa, a cada cual más sofisticada. En las casas actuales suizas la cocina está integrada en el salón, casi se puede decir que es una cocina con salón. Por ello y para evitar olores la utilizan mucho la barbacoa.

El mundo del chocolate está muy presente en toda Suiza y en especial en Zúrich. Hay que tener en cuenta que es el mayor consumidor de chocolate per cápita del mundo, cerca de 12 kg por persona y año. La sede central de Lindt-Sprüngli está al lado de la ciudad, en Kilchberg, y la tienda de venta de especialidades es tentadora. En la ciudad está representada con las pastelerías Sprüngli, de altisimo nivel, que ocupan numerosas esquinas. Sus escaparates son espectaculares por lo que se hace inevitable una visita y probar los luxemburgerli, que son parecidos a los macarons, pero sin almendra en la receta de la concha. Son realmente exquisitos. Hay otras tiendas de chocolate no menos tentadoras como Honold o Läderach.

También hay otras tiendas de delicatesen que merece la pena visitar en el casco antiguo, como Schwarzzenbach, en Münstergasse 17. Tienes todo lo que quieras y más, en especies, té o café, condimentos de todo tipo y origen, frutos secos de cualquier parte del mundo, sales de recónditos lugares, pasta, mermeladas, un auténtico placer. Te obligarás a ir más de una vez porque tanto surtido te confunde, pero cada vez irás más seguro y sabiendo lo que realmente quieres. Y además, tuestan a diario el café en el escápate de al lado delante de ti.

Enfrente está la confitería más antigua de Zúrich, Conditorei Schober, en Napfgasse 4, espacio con una decoración neo-barroca donde se puede tomar un buen café con unas deliciosas tartas y pasteles.

Puedes seguir leyendo la segunda parte.

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Comentarios


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Ya se han hecho 2 comentarios para "Zúrich, el día a día y su gastronomía".
  1. Carmen says:

    Mil gracias Susana por compartir el relato de tu amigo con nosotros, muy útil¡
    Como apetece ir a zurich!

  2. Rut says:

    Precioso reportaje, tanto la explicación como las fotografías. Me lo guardo para cuando tenga la suerte de poder visitarlo.

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