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Canterbury y Dover: una excursión en coche desde Londres

Cuando estuvimos en Londres este verano nos planteamos hacer una excursión en coche de ida y vuelta en el día a un destino que teníamos claro: queríamos conocer Canterbury y Dover.

The White Cliffs of Dover

Canterbury

El plan era muy apetecible, no estaba demasiado lejos, pero el único día que podíamos era el sábado que Sara se tomó libre, con lo cual ya sabíamos que igual teníamos atasco, y más porque hacía un sol de lo más hermoso. Era la primera vez que mi fotógrafo se enfrentaba a la conducción de los ingleses, y pensamos que como nos esperaba días después nuestro viaje en coche de Londres a Escocia, vendría bien una primera toma de contacto.

En el tema de la conducción por carreteras inglesas tenemos mi marido y yo opiniones diferentes: la mía es que colocada en el lado del copiloto contrario al europeo veía los bordillos muuuuy cerca y las rotondas muuuuy peligrosas; el conductor opina que no es para tanto y que se conduce bien por ese país —lo cierto es que como está acostumbrado a conducir en Madrid, cualquier cosa le parece bien—.

A lo que iba: nuestra primera parada, Canterbury, a unas 65 millas —unos 105 km— de Londres. Nosotros fuimos en coche, pero mucha gente se desplaza en tren o bus hasta esta ciudad. Dejamos el coche en una aparcamiento al aire libre en el 24 de la Lower Bridge Street, junto a su antigua muralla, con el consabido ticket, y empezamos nuestro paseo.

Lo primero que nos llamó la atención fue una de las estampas más fotografiadas de la ciudad: la casa inclinada.

Canterbury - La casa inclinada

Seguimos disfrutando de sus calles. Yo te aconsejo que hagas una parada en La Trappiste —no hay pérdida, está en los números 1 y 2 de Sun Street— y compres pan. Nosotros probamos el que ves en la foto, que no era integral: corteza delicada y miga espectacular.

Canterbury - Pan de La Trappiste

Y entre casas bonitas y pequeño comercio llegamos al cruce con Mercery Lane, en el lugar del Butter Market.

Canterbury - Sun Street

Allí nos encontramos con la Puerta de la Catedral, que puedes ver en esta foto:

Canterbury - Cathedral Gate

A través de la puerta se accede a la Catedral, templo principal de la Iglesia Anglicana, construido entre los siglos XII y XVI y que junto con la Abadía de San Agustín y la Iglesia de San Martín están declarados Patrimonio de la Humanidad. En nuestros planes no entraba visitarla porque hubiéramos necesitado pasar el día entero en la ciudad. Es una de las cosas que nos ha quedado pendiente para cuando volvamos.

Canterbury - The Cathedral

Merece la pena darse un paseo arriba y abajo por High Street. En un determinado momento pasarás sobre el brazo del río Great Stour que discurre por el centro de la ciudad.

Canterbury - Great Stour

Dover

Cogimos el coche rumbo a los acantilados de Dover, pero con un desvío por recomendación de mi amiga Cris Portillo, que nos dijo que no nos perdiéramos Botany Bay, en Broadstairs, Kent. Se trata de una playa de arena dorada, en curva y abrazada por los acantilados blancos de creta. Como para nuestro viaje por Gran Bretaña mi único empeño era echar en la maleta los chubasqueros, y no los bañadores, por aquello de que en Reino Unido siempre llueve, no nos pudimos bañar. ¡Ganas nos quedaron, porque hacía un día caluroso y soleado, y hubiéramos gozado del baño perfectamente!

Botany Bay

Y cogiendo el coche de nuevo llegamos a los acantilados de Dover. Dejamos el coche en el aparcamiento que tienen habilitado al efecto previo pago de 3,50 £ por coche.

Dover - The White Cliffs

Desde allí iniciamos un agradable paseo por el mayor puerto del Canal de la Mancha del país. Desde estos acantilados se ve en días claros el puerto francés de Calais, que se encuentra tan solo a 34 km de distancia —en la foto casi no se aprecia, pero se veía—. Las paredes de estos acantilados llaman la atención por su color blanco, debido a que están formados principalmente por creta, un tipo de roca que se emplea para la tiza. Llegan hasta los 100 metros de altura sobre el nivel del mar y sobre ellos se extiende una verde pradera por la que es una maravilla pasear. Hay camino abierto cerca del acantilado que da respeto si vas con niños pequeños, hace viento o tienes vértigo, y un camino mejor señalizado y más seguro unos metros por dentro. Totalmente recomendable.

Y vuelta para Londres, con bastante tráfico pero mucha menos retención que por la mañana.

Su

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Ya se han hecho 2 comentarios para "Canterbury y Dover: una excursión en coche desde Londres".
  1. Cristina says:

    Qué interesante! Las vistas son preciosas, disfrutaríais un montón. Me dais envidia sana.

    Besos manchegos

  2. Charo says:

    Buenas, yo puedo darte mi opinión sobre el tema; conducen bastante bien, tienen una buena educación vial, y eso se nota, personalmente mi problema fue cambiar con la mano izquierda que sólo me vale para equilibarme al andar, jajajajaja.
    Cuando te pones al volante conduciendo por el lado contrario al que tu lo has hecho toda tu vida es un gran reto, pero rápidamente le pillas el tranquillo, doy fé, pero coger las rotondas al revés da mucho miedito, la verdad.
    Los paisajes, geniales prácticamente en todo el Reino Unido.
    Besos

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