Me encantan este tipo de bizcochos porque son muy básicos y no dan mucho trabajo. Quedan estupendos para llevar a la oficina al día siguiente de hacerlos. Hace tiempo visteis mi versión con chocolate, y ahora le toca el turno a este bizcocho cuatro cuartos de manzana. Lee los consejos al final de la entrada, que seguro que te ayudan en la elaboración de la receta.
Pela la manzana y córtala en dados pequeños. Pon la mantequilla en un sartén al fuego. Cuando se derrita, añade la manzana y el azúcar y mantén en el fuego dando vueltas de vez en cuando hasta que veas que está blandita.
Precalienta el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.
Tamiza la harina junto con la levadura en un cuenco.
Forra tu molde tal y como ves en la foto.
Pon en otro cuenco el azúcar y la mantequilla y bate con la máquina de varillas a velocidad media durante 5 minutos. Sin dejar de batir ve añadiendo los huevos de uno en uno y la pizca de sal.
Añade la harina y la levadura tamizadas y mezcla con una espátula. Reparte la manzana por la masa y termina de mezclar ayudándote de la espátula.
Vierte la masa en el molde y añade por encima la cucharada de azúcar bien repartida.
Hornea unos 30-35 minutos hasta que esté hecho. Desmolda en cuanto puedas manipularlo.
Consejos
Este bizcocho es estupendo para los que os guste el sabor de manzana pero sin que su textura esté muy visible. Al caramelizar la fruta en pequeños dados en la sartén queda prácticamente invisible, pero con un sabor exquisito.
Si no puedes tomar mantequilla me vas a preguntar que si se puede cambiar por aceite de oliva virgen extra. La respuesta es no, este bizcocho está mucho mejor tal cual. Busca otro que te guste en mi recetario que lleve aceite de oliva virgen extra: tengo un montón de ellos.
Para este bizcocho cuatro cuartos de manzana necesitas una buena mantequilla a temperatura ambiente. Si se te ha olvidado sacarla del frigo, ponla unos segundos —pocos, unos 10 o 15— en el microondas y la tienes lista. ¿Cómo saberlo? tienes que poder hundir tu dedo en ella.
No es normal que un huevo salga malo, pero en las preparaciones en las que hay que ir incorporando los huevos de uno en uno mientras se bate la masa es mejor no incorporarlos directamente, sino mediante un cuenco pequeño, para ver que están en perfecto estado antes de añadirlos y evitar que te estropeen la receta que estás preparando en caso contrario.