Con las rosquillas creo que pasa como con las galletas: hay mil recetas, a cuál más rica. Bien que me gustaría disponer de más tiempo y poder recopilar todas las recetas de rosquillas que voy encontrando, porque soy una apasionada de ellas. Por el momento, vamos con la receta de las rosquillas de candil de hoy.En la Alcarria hay mucha tradición de rosquillas fritas, de masa más densa que la que hoy os presento, fritas y rebozadas en azúcar, y se encuentran en casi todas las panaderías de los pueblos de esta tierra —las de Brihuega son especialmente ricas—. Esa receta la haré con ayuda de la madre de mi vecina Pecas, que las hace como nadie, pero eso será ya cuando vuelva el tiempo fresco.Las rosquillas de hoy son… cómo os diría yo… sabor a rosquilla frita, pero un poco abuñuelada, y muy, muy ligeras. El molde, que se llama candil, es fundamental para darles esa forma que veis en las fotos, ya que la masa es de una textura tan líquida que no se pueden hacer de otra forma si no es ayudándonos de este utensilio. Lo venden en ferreterías especializadas, de esas que suelen tener moldes y algún avío de repostería. El molde de la foto es de la marca Ibili. Estoy contentísima con él; me lo regaló una amiga, que es un crack, y a ella se lo vendieron por el nombre de buñolera, si bien es cierto que por el interior le llamamos molde para hacer rosquillas de candil. Sin más.La receta es insuperable. Le doy las gracias a Cova por lo que disfrutamos mi familia y yo de esta maravilla. Ella a su vez las llama rosquillas de M. Paz, así que, pues nada: M. Paz, agradecidos a tí también.A ello.
Rosquillas de candil
Bollería
Española
Ingredientes
100mLde leche entera
100mLde anís seco
100mLde aceite—se calienta con una cáscara de limón—
200gde azúcar
1sobre de levadura
Ralladura de un limón
350gde harina de repostería
4huevos bien batidos
Preparación
A mano
Poner a calentar los 100 ml de aceite con una cáscara de limón. Sacar, colar y reservar.
Batir bien los huevos.
Añadir el resto de los ingredientes con la harina tamizada y seguir batiendo.
Poner el molde a calentar en un cazo hondo con abundante aceite de girasol. La verdad es que para este tipo de rosquillas el aceite de girasol va fenomenal ya quedan muy ligeras y no conservan nada el sabor a este aceite.
Sacar el molde del aceite y rellenarlo hasta la mitad con ayuda de un cucharón, e introducir en el cazo. Poco a poco se despegan. Dar la vuelta con cuidado cuando veamos un lado tostado. Yo me arreglo ayudándome de una cuchara, aunque se puede hacer con unas pinzas.
Sacar y escurrir bien. Dejar templar y pasarlas por azúcar.
Thermomix
Calentar el aceite con la cáscara de limón durante 6 minutos a 100° y velocidad 1. Sacar, colar y reservar.
Echar los 4 huevos y batir unos segundos, ya sin temperatura, a velocidad 3 ½.
Añadir el aceite colado y todos los ingredientes restantes a excepción de la harina y la levadura. Batir durante 1 minuto, a velocidad 3 ½.
Añadir la harina y la levadura y volver a batir al 3 ½ durante 1 minuto más.
Poner el molde a calentar en un cazo hondo con abundante aceite de girasol. La verdad es que para este tipo de rosquillas el aceite de girasol va fenomenal ya quedan muy ligeras y no conservan nada el sabor a este aceite.
Sacar el molde del aceite y rellenarlo hasta la mitad con ayuda de un cucharón, e introducir en el cazo. Poco a poco se despegan. Dar la vuelta con cuidado cuando veamos un lado tostado. Yo me arreglo ayudándome de una cuchara, aunque se puede hacer con unas pinzas.
Sacar y escurrir bien. Dejar templar y pasarlas por azúcar
Yo las suelo hacer de dos en dos, porque es como mejor me responde la temperatura del aceite.
Ya os he comentado que son unas de las rosquillas más ricas que he probado. La masa es pura delicia pero hay que cogerle el truco a la fritura. Os pueden pasar dos cosas:
• Que pongáis el aceite demasiado caliente y se os hagan muy pronto por fuera, quedándose sin hacer por dentro. El aceite tiene que estar caliente pero no muy fuerte. En mi vitrocerámica, por si os sirve de referencia, las frío al 7, —la potencia va del 1 al 9—. • Que el aceite esté demasiado frío y se abran y no queden tan bonitas. A la siguiente tanda subid un poco más la temperatura del aceite. Mi consejo es que hasta que le cojáis el truco, empecéis friendo de una en una: es más fácil darles la vuelta y controlar la temperatura.
Que os puedan surgir estos problemillas no es dilema alguno, porque están igual de buenas aunque no queden perfectas, ya que la masa, como os he dicho antes, es espectacular y la repostería artesana no tiene porque quedarnos como la industrial: todas las piezas igualitas…