Hace unas semanas hemos celebrado la Primera Comunión de mi hija pequeña. Nos apetecía regalar un detallito después de la comida, como unos bombones.
Siempre hemos procurado que las niñas se implicaran en la confección de estos detalles. En la Primera Comunión de mi hija mayor, a la que le gusta mucho la pintura, estuvo durante dos meses haciendo para cada familia una pequeña acuarela de unas casas de colores que hay en Cuenca, en la calle Alfonso VIII. Trabajó mucho, pero fue una satisfacción lo que les gustó a todos.
En esta ocasión la polvorilla de la casa quería hacer algo relacionado con la cocina. Teníamos claro que para los más pequeños haríamos unos caramelos de goma de colores, para los jovencitos unas pastas de mantequilla de vainilla y de chocolate, pero para los mayores, yo tenía mis dudas: tenía que ser una cosa que ella pudiera hacer conmigo y que fuera un poco más especial.
Lo primero que pensé fue hacer unos bombones, pero la idea no me terminaba de convencer. Quería que quedaran con aspecto lo más profesional posible, pero sin tener en casa las condiciones necesarias para conservar bien el chocolate, deseché la idea. Pero, aprovechando las amistades de estos mundos de Internet, me puse en contacto con una profesional del tema, Esther, de Chocolatísimo, que me animó a realizarlos en casa, y a la cual agradezco desde aquí, y de una manera muy especial, sus consejos. Para cualquier cosa que necesitéis relacionada con el chocolate, es fundamental una visita a su web. Además, sobre este tema tiene dos post interesantísimos:
De esos posts pude yo extraer cierta dosis de ánimo para acometer la faena, y enfrentarme con mis dos principales dificultades: que mi hija iba a estar conmigo —que no es lo mismo que ponerme yo sola— y que mi cocina no tenía una temperatura muy fría. Las diferentes pruebas que realicé antes de lanzarme a que hiciéramos los definitivos fueron fundamentales para ver la diferencia que había entre los diferentes chocolates que iba comprando.

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Nestlé, Variedad negro ecuador, 60% de cacao, Sabor excepcional, se trabaja bien, resultado denso
Milka, Weisse Ganznuss. Tableta de 300 g, Blanco relleno de avellanas enteras. Se trabaja muy bien, de sabor muy rico. El único inconveniente es que hay que repartir en cada hueco del molde las avellanas, que son enteras. Pero ya que no van rellenos, esta variedad me gustó mucho por el toque que le daba el fruto seco
Valor, Chocolate con leche. Tableta de 300 g, De sabor rico, se trabaja bien y cuando se desmolda aguanta bien la manipulación
Nestlé, Chocolate con leche. Tableta de 300 g, Bien, pero me desilusionó que al manipularlo se deshacía con mucha facilidad
Lindt, Chocolate blanco vainilla, Espectacular de sabor y para manejo
Milka, Chocolate blanco Milkybar, Aceptable
Mercadona, Chocolate blanco, Sabor muy poco acentuado, ni fu, ni fa
Mercadona, Chocolate negro con pepitas de cacao tostadas, Denso, pero se trabaja bien- Me encanta el sabor y la textura que da este tipo de chocolate. ¡Y muy bien la relación calidad precio!
Lindt, Chocolate negro con naranja, Muy bien para trabajarlo y de sabor
Valrhona, Chocolate Le Noir 61%, Superextraordinario. Pero no lo utilicé en los definitivos porque el precio es muy elevado
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1. Atemperar el chocolate. Con este sistema conseguimos que brille y quede una textura uniforme y lisa. Para ello, primero hay que fundir el chocolate. Se puede realizar en el microondas, pero personalmente me gusta hacerlo al baño maría. Si lo hacéis al microondas cada 30 segundos hay que darle vueltas para que funda todo por igual y evitar que se queme. En este punto, los puristas que miren para otro lado: este método a mí me da muy buen resultado. Yo pongo al baño maría las 2/3 partes del chocolate y cuando está muy caliente, lo quito del baño maría y le añado el tercio restante de chocolate, le doy vueltas hasta que se integra todo, y con esto he conseguido bajar la temperatura del chocolate y que tenga un brillo espectacular.
2. Echar el chocolate en los huecos de los moldes. Levantar ligeramente el molde y dejarlo caer para que se cubra bien todo el hueco y no quede ninguna burbuja de aire. Repetir varias veces el proceso.
3. Retirar el exceso de chocolate con una espátula larga de pastelero. Esto es importante para que luego la base del bombón quede lisa y lo más perfecta posible.
4. Meterlo al frigorífico hasta que el chocolate endurezca.
5. Desmoldar y guardar en un recipiente hermético para resguardarlos de olores del frigorífico.

Muchas veces estamos todos tan cansados que pensar en hacer un detalle casero nos da mucha pereza, pero yo creo tomada la decisión de ponernos con las manos en la masa, solo da satisfacciones. ¿Verdad, Beatriz?
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El preferido de mi hijo. Gracias....
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