Esta pizza de pimientos parece una bomba pero tomando un trozo moderado no lo es. Ya, otra cosa es ver quien es el guapo que se puede moderar con semejante combinación: patatas, pimientos, huevos y jamón. Si has hecho mucho exceso navideño —no es mi caso— y te gusta la receta, archívala para más adelante. Esta propuesta siempre es aceptada con buen grado por todo el personal.
Pizza de fritada de pimientos y huevos
Pizzas, empanadas y cocas
Mediterránea
Ingredientes
1base de masa de pizza
4cucharadasde tomate frito casero
100gde mozzarella
1patata
1pimiento rojo
2huevos
Una pizca de sal
4lonchas de jamón ibérico
5cucharadasde aceite de oliva virgen extra
Preparación
Precalienta el horno a 250ºC, calor arriba y abajo.
Pon a calentar el aceite en una sartén. Pela y parte la patata en rodajas finas, como si fueras a hacer una tortilla de patata. Echa un poco de sal y fríelas. Escúrrelas bien. Reserva.
Lava el pimiento, sécalo y pártelo por la mitad. Retírale las semillas y córtalo en tiras. Fríelo en el mismo aceite de oliva virgen extra de freír la patata. Cuando esté frito, escurre bien el aceite —yo lo hago con un colador— y ponle unas escamas de sal.
Extiende la masa de pizza. Reparte el tomate frito en la base. Pon a continuación la mozarella y por encima pimientos y patatas. Haz hueco entre las patatas y pimientos para que los huevos no se muevan y colócalos repartidos.
Mete la pizza en el horno. Hornea los primeros 5 minutos a 250ºC y luego bájalo a 220ºC y hornea hasta que la masa esté crujiente y los huevos a tu gusto —unos 5 minutos más—.
Nada más sacarla del horno ponle por encima las lonchas de jamón: con el propio calor que suelta la pizza en pocos segundos queda perfecto, ligeramente caliente y con el aroma de un buen jamón.
Consejos
Es muy importante para triunfar con esta pizza que patatas y pimientos estén bien escurridos, para que no suelten grasa en el horneado y la base quede crujiente.
Si no la tienes, no te desanimes: también puedes obtener buenos resultados. Usa siempre el horno precalentado a 250ºC; es mejor que tengas la bandeja dentro. Puedes trasladar la pizza a la bandeja con un papel de hornear y así ya se encuentra la bandeja caliente: ya verás qué diferencia hay frente a hornearla sobre una bandeja que no ha estado precalentada.