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La Rioja en otoño, un placer también para la vista

Logroño es siempre un buen destino, inmejorable diría yo. Si además te da tiempo a conocer alguno de los pueblos de La Rioja, aprender de vino y ver los viñedos con la increíble gama de colores que toman las vides en otoño, recordarás la visita toda la vida.

San Vicente de la Sonsierra

La Rioja

Vintae

Vintae tiene su origen en la pasión por el vino de José Miguel Arambarri, empresario riojano que decidió volver a los orígenes, recuperando la tradición de su familia, que por generaciones se había dedicado a la
viña en La Rioja. Con la incorporación de sus dos hijos, Richi y José Miguel en 2006, Vintae tomó su forma definitiva.

Conozco sus vinos desde hace unos años: son los que nos acompañan en la degustación que hacemos al finalizar nuestros cursos de pan. Me los descubrieron una de mis primeras seguidoras, Arantxa, y su hermano Chema. A partir de ahí se forjó una amistad online con una parte del equipo Vintae: Isa, Raquel y Ainhoa. Ellas tenían muchas ganas de que visitáramos su bodega, su tierra, su casa, y como saben que a Jesús le apasiona la fotografía, les pareció que sería una buena oportunidad disfrutar de los viñedos en otoño.

Y eso hicimos a finales del octubre pasado. Nosotros estábamos dispuestos a aprender todo lo posible en una jornada que se presentaba disfrutona e interesante a partes iguales.

La Rioja en otoño

Cárdenas

El sábado empezamos bien temprano. Nos dirigimos a Cárdenas, donde nos esperaba Fernando García, viticultor y conocedor de la tierra y de todas las vicisitudes del cultivo de las uvas. Con él nos acercamos a ver los viñedos centenarios de garnacha, y allí se produjo el primero de los muchos momentos mágicos de ese día: pudimos brindar con el Garnacho Viejo y esos viñedos a nuestros pies. Raquel nos contó uno de los proyectos más bonitos de Vintae: el proyecto Garnachas, que trata de recuperar viñedos viejos de esta variedad. El director técnico, Raúl Acha, apostó por ellos, no quiso arrancarlos, y se están cultivando en varias zonas.

Recuerdo con especial cariño las explicaciones de Fernando sobre esta uva, que tiene granos sueltos y menudos. A la hora de madurar les pega el sol y el aire por todos los lados.

Mi mayor descubrimiento de su mano fue el vino de hielo, hecho con uvas seleccionadas y con una climatología determinada que hacen de este vino una exquisitez. Fue un honor poder visitar la bodega familiar de los Acha y probar alguno de sus exquisitos vinos.

Santa María de la Piscina

Y ya se nos hizo media mañana, y como Raquel y Ainhoa bien sabían que lo que más nos gusta del mundo es un picnic, lo prepararon en menos que te lo cuento con mesita plegable en uno de los parajes emblemáticos de la zona: la ermita de Santa María de la Piscina.

Ermita de Santa María de la Piscina

Data del siglo XII, y es el edificio románico más completo y mejor conservado de toda La Rioja, con escasas alteraciones desde su construcción. Fue construida por mandato de Ramiro Sánchez de Navarra en su testamento, para albergar la imagen de la Santa María que trajo de Jerusalén, tras la Primera Cruzada. La advocación de la Piscina hace referencia a la piscina probática que se menciona en el evangelio de San Juan.

Durante los trabajos de restauración de los años setenta del pasado siglo XX se descubrieron restos de un poblado medieval del siglo XV y una necrópolis del X, visible en la foto a la derecha. Ainhoa se sabe todo esto al dedillo, y nos lo explicó y de qué manera.

Lo que degustamos pasará a la historia de nuestros mejores picnic, producto riojano, los pimientos de la madre de Isa, un pan estupendo, y la mejor compañía.

Necrópolis de San Andrés

Seguimos ruta hasta la Necrópolis de San Andrés, no muy lejos de la que hay junto a la ermita, y de muy similares características morfológicas, aunque el lugar es un poco más especial, una pequeña colina con un corte abrupto donde aflora la roca, y donde están tallados precisamente los enterramientos. Al igual que aquélla, data del siglo X.

Necrópolis

Los calados

Vimos también los lagares rupestres centenarios y a continuación nos acercamos a San Vicente de la Sonsierra, que conocimos muy por encima.

Recogimos a Isa en el calado ―bodega antigua excavada en piedra― para irnos a comer al Asador Jose Mari, en Rivas de Tereso, una increíble menestra de verduras y unas chuletillas de cordero. Y como los riojanos son así, y nosotros somos de donde fueres haz lo que vieres, a pesar del picnic de media mañana, comimos estupendamente en este más que recomendable sitio. Estuvimos en la terraza, disfrutando de una temperatura magnífica para ser finales de octubre. A San Vicente de la Sonsierra tenemos que volver con tranquilidad.

La bodega Hacienda López de Haro

Para terminar el día visitamos la Bodega Hacienda López de Haro. En nuestra retina quedó esta vista de San Vicente, en un promontorio, con la iglesia de Santa María la Mayor recortada contra la sierra de Cantabria.

A continuación Ainhoa nos enseñó los vinos que hacen allí y nos habló de otros lugares donde Vintae confía en el trabajo de los viticultores locales y de enólogos experimentados para cada zona, consiguiendo un catálogo de vinos que integra 45 referencias de quince zonas vinícolas.

Bodega López de Haro

Logroño

Y no, no hemos terminado. Lo hicimos paseando por Logroño. ¡Vaya ciudad magnífica! Terminamos de picoteo en uno de los locales más chulos de Logroño, el Wine Fandango, donde Aitor Esnal está al mando de los fogones, y al que le prometí un día volver a comer con tranquilidad.

A continuación seguimos paseando, recorriendo Laurel y alrededores para disfrutar el ambiente. Eso sí, no te cuento como caímos a la cama…

Lo puedes ver con tus propios ojos

Todo esto no sólo te lo cuento: te lo enseño también. El @srwebos pudo volar su dron en todos estos lugares, a pesar de algunas rachas de viento. Sobrevoló los viñedos teñidos de rojo desde primera hora del día hasta prácticamente el anochecer, y los meandros del río Ebro, flanqueados por árboles dorados, en un maravilloso contraste de tonalidades.

Fue un día inolvidable, y además de aprender con este equipo tan currante de un montón de vinos, del amor y el respeto a la tierra, dejamos a unas amigas que lo serán para siempre, que nos deben una visita a Cuenca, y a las que prometimos volver.

Alojamiento

Nos alojamos en el hotel NH Logroño Herencia Rioja. Muy bien situado, muy cómodas las camas y buen desayuno. Totalmente recomendable.

Su

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Ya se ha hecho un comentario para "La Rioja en otoño, un placer también para la vista".
  1. Alberto dice:

    ¡Qué bonito!
    Yo recuerdo un viaje por La Rioja a primeros de noviembre, hace unos 15 años, bajando en autobús por el valle del río Iregua (del puerto de Piqueras a Logroño) y alucinando con la variedad y viveza de colores en el follaje de los árboles.

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