Llevo tiempo queriendo hablarte de cómo congelar caldos, y de para qué hacerlo —bueno, tanto como desde Agosto de 2012, como verás en la foto— ya que considero que una de las cosas más prácticas que hay es poder tener en el congelador alguna preparación adelantada, o simplemente para usar cuando no podemos dedicarle tiempo a preparar, por ejemplo, un buen caldo.
Hace tiempo te enseñé a hacer un buen caldo casi sin grasa, pero con cuerpo, y ya te comentaba que se puede congelar sin problemas, es más, te aconsejaba tener siempre caldo guardado y preparado para usar cuando te hiciera falta. Te debo un especial “Caldos de diferentes tipos” para usar en distintas preparaciones.
Los caldos de carne y verduras son extraordinarios para usar si tenemos en casa un enfermo con catarro, o para preparar una noche que vamos con prisas una sopita de fideos para los niños, como fondo de un montón de guisos o para preparar salsas para la carne, como la de frambuesa o muchas otras.
Si es un caldo para tomar, antes de congelar pero una vez frío, te quedará la grasa en la parte de arriba de tu cazuela, formado una fina capa sólida. La puedes retirar con una cuchara.
Por el contrario, si vas a dejar algo de caldo para usarlo como base de salsas necesitas toda la grasa. En este caso se congela tal cual, sin retirar esa capa.
Sí. Yo suelo tener siempre listo algún fondo de pescado para mil preparaciones. Puedo hacer por ejemplo arroces o salsas para acompañar algún plato. Cuando vengo del mercado lo preparo con la cabeza y las espinas centrales de una pescadilla o unos huesos de rape, y si tengo, unos cuerpos y cabezas de gambas. Añado la parte verde de un puerro, una zanahoria y una cebolla, y lo pongo todo a cocer con un poco de sal y unas hojas de laurel. Ya tengo mi estupendo caldo.
Si quieres tener avanzado un paso más, prepara un sofrito base con ajo, cebolla y tomate, y cuando lo tengas añádele este caldo. Déjalo enfriar y ya lo tienes listo para añadir los tropezones que más te gusten si tienes unas prisas y el arroz que te apetezca, por ejemplo. Ya sabes: a congelar caldos.
Lo primero, espera a que se enfríe el caldo.
A continuación:
Pon con un rotulador de qué es tu caldo y en que fecha lo hiciste,y procura usarlo antes de tres meses. Tener estas cosas de fondo de despensa es fundamental para no tener que usar los caldos industriales, con los que no se consigue el mismo sabor, ni de lejos.
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