Una de las masas preferidas en casa es la del roscón de Reyes. Es tan deliciosa, tan esponjosa y da tan buenos resultados… ¡No conozco a nadie que le haya salido un roscón incomestible! Con ella haremos estas macetas de azahar.
Tenía yo ganas de probar esta masa en unas macetas pequeñas que tengo para hacer pan, y la verdad es que el resultado es magnífico. Los bollos quedan muy tiernos, jugosos y al no llevar el azúcar por encima tienen otro toque diferente a la textura-bocado del roscón.
Os daré unos pocos consejos para el éxito, por si queréis sorprender en alguna reunión de media tarde, en la que os presentéis con vuestras macetas bajo el brazo —fijo que se queda muerto el personal—
A ello
120 gr de azúcar
La piel de medio limón —solo la parte amarilla—
La piel de media naranja —solo la parte naranja—
70 gr de leche
10 gr de levadura prensada de panadería
1 cucharadita de azúcar
130 gr de harina de fuerza
60 ml de leche
70 gr de mantequilla a temperatura ambiente
2 huevos
20 gr de levadura prensada de panadería
Una cucharada de agua de azahar —al gusto—
450 gr de harina de fuerza
1 pellizco de sal
Huevo batido
2. Preparar el azúcar glas aromatizado, rallando sobre el azúcar glas, las cortezas de limón y de naranja.
3. Desmenuzar la levadura en la leche tibia.
4. En una cazuela poner los huevos, la harina tamizada con un colador, el azúcar y la mantequilla en una cazuela, una pizca de sal y el agua de azahar. Añadir la bola de masa madre.
5. Mezclar todo, a ser posible, con una batidora de varillas.
6. Retirar la mezcla y ponerla sobre la mesa de trabajo, en la que previamente habremos espolvoreado un poco de harina para evitar que se nos pegue. Comenzar a amasar con las manos aceitadas.
7. Una vez que la mezcla ha quedado elástica, apiñarla en una bola y dejar que aumente su tamaño —cuatro horas como mínimo—.
8. Una vez que la masa ha aumentado su tamaño, darle la forma que deseemos según nuestra inspiración. Para estas macetas meto una bola de masa —del tamaño de una pelota de ping-pong— en la maceta pincelada de aceite por dentro y con el interior forrado con papel de cocina. A continuación, coger un trozo de masa pequeño, estirarlo como si estuviésemos haciendo un bastón en plastilina, y enroscarlo al gusto para dar forma a nuestra planta comestible. Pegarlo al cuerpo central con huevo batido. Y así hasta completar la decoración que queramos.
9. Pintar toda la planta de masa con huevo y dejar reposar hasta que doble su volumen —este levado es más corto, como una hora larga—.
10. Pintar de nuevo, muy suavemente, con huevo batido.
11. Precalentar el horno a 200°C.
12. Hornear 5 minutos a 200°C y otros 15 minutos a 180°C. Los últimos 10 minutos de cocción hay que vigilar que no se nos queme —si vemos que se tuesta más por un sitio que por otro, poner un papel de aluminio por encima—.
13. Sacar y dejar reposar sobre una rejilla.
2. Añadir las pieles de limón y naranja a través de la boca y programar 15 seg. a vel. progresiva 5-7-10. Retirar y reservar.
3. Poner todos los ingredientes de la masa madre en el vaso y programar 15 seg. a vel. 4. Retirar del vaso y formar una bola sobre la encimera. Introducir en un bol y cubrir con agua templada. Cuando la bola de masa flote y doble su volumen, estará lista —de diez a quince minutos—.
4. Poner en el vaso el azúcar glas aromatizado que hemos reservado previamente, los ingredientes de la masa y por último, la masa madre. Programar 30 seg. a vel. 6.
5. Amasar 3 min. a vel. espiga. La masa se moverá formando una bola. Dejar reposar dentro del vaso, envolviendo éste en una toalla y poniéndolo al lado de la calefacción, hasta que la masa salga por la boca —en mi caso fueron casi cuatro horas—. ¡No hay que desesperarse!
6. Bajar la masa con la espátula y volver a amasar dentro del vaso 1 min. a vel. espiga.
7. Retirar la masa del vaso con las manos embadurnadas de aceite —estará blanda y pegajosa—. Darle la forma que deseemos según nuestra inspiración. Para estas macetas meto una bola de masa —del tamaño de una pelota de ping-pong— en la maceta pincelada de aceite por dentro y con el interior forrado con papel de cocina. A continuación, coger un trozo de masa pequeño, estirarlo como si estuviésemos haciendo un bastón en plastilina, y enroscarlo al gusto para dar forma a nuestra planta comestible. Pegarlo al cuerpo central con huevo batido. Y así hasta completar la decoración que queramos.
8. Pintar toda la planta de masa con huevo y dejar reposar hasta que doble su volumen —este levado es más corto, como una hora larga—.
9. Pintar de nuevo, muy suavemente, con huevo batido.
10. Precalentar el horno a 200°C.
11. Hornear 5 minutos a 200°C y otros 15 minutos a 180°C. Los últimos 10 minutos de cocción hay que vigilar que no se nos queme —si vemos que se tuesta más por un sitio que por otro, poner un papel de aluminio por encima—.
12. Sacar y dejar reposar sobre una rejilla.
Sale para unas 12 macetas, o podéis hacer 6, y con el resto, unos bollos tipo suizo para mojar hasta hartarse, si es que uno se harta de estas cosas.
Así nos podemos montar un vivero comestible, ¡divinamente, oiga!
Su
Nuestros proveedores te ofrecen ventajas especiales. Ser webero supone regalo seguro….