Y termino esta serie de entradas dedicadas a ese accesorio fotográfico que le puedes regalar a un fotógrafo gastronómico y que siempre le va a venir bien y que no son ni cámaras u objetivos, ni flashes o luces. Para mi ésta es la parte más divertida, porque a veces no hace ni falta comprar nada…

Ya he comentado que es fundamental usar trípode, por tres razones: el encuadre, el foco y la posibilidad de disparar a cualquier velocidad sin que la foto salga movida.
Como todo, los puedes encontrar de batalla, por unos 30 o 40 €:
Otros un poco mejores y más robustos, hasta 100 €:
O profesionales, de marcas como Manfrotto o Giottos:
Si quieres uno con brazo horizontal, para tomas cenitales, estos están muy bien:
Puede que el regalado tenga trípode, pero a veces, si es muy de batalla, la rótula puede ser no muy allá. Es una buena opción regalar una rótula 3D. Yo tuve ésta y estaba muy contento con ella, pero me compré un trípode de estudio más robusto y decidí que era el momento de darle descanso: me compré ésta otra
, que tiene una precisión en los giros brutal. Las rótulas de bola son muy rápidas pero, a mi juicio, mucho más complicadas de nivelar.
El mejor amigo del hombre en el estudio fotográfico es una buena alimentación. Lo normal es que uses la visión directa en la pantalla de la cámara, y con que tardes un 20% de lo que tardo yo en hacer la foto, ya te has quedado sin batería. Con ésto se acabó el problema. Es el modelo que yo tengo, para mi Canon EOS 7D, pero seguro que encuentras el apropiado para tu cámara. Otra opción es una batería de recambio
…
Realmente un disparador es todavía mejor amigo del fotógrafo que la fuente de alimentación. Los hay por radio —incluso te puede servir el que te voy a comentar que se usa para los flashes—, pero yo te recomiendo uno básico de cable como el que yo tengo, que no da ni un problema.
Esto es lo que te decía que más me mola, porque si no andas muy allá de fondos, por poco dinero puedes hacer un regalo muy útil para un fotografo. Por ejemplo, cuando te hagan regalos guardas los sobres plateados que emplean en algunos comercios. Con un cartón dentro para darles rigidez son unos reflectores magníficos. La versión blanca la puedes conseguir con un cartón pluma que no te costará más de 2 o 3 euros. Esto mismo, pero profesional lo puedes encontrar aquí por entre 20 y 40 euros, según tamaño.
Para los flashes hay un modificador muy útil, que puede hacerse con un bote de patatas fritas, pero que puede mejorarse sensiblemente con un snoot bueno. Como todos los modificadores, ojito a la montura, y ante la duda, preguntad.
Y claro los flashes hay que dispararlos, y el método más fiable son los disparadores por radio, unos 60 euros, aunque también puedes usar células fotosensibles por unos 25 euros.
Aunque lo normal es que hayas comprado tus flashes con sus pies, a veces interesa tener una jirafa para, por ejemplo, suspender una ventana sobre la escena. Ésta es la que yo uso y va de lujo: muy estable y aguanta hasta 6 kg. Unos 100 euros.
Si usas speedlights —flashes de mano— te vendrán muy bien unas pilas recargables para flash de la marca Eneloop y un cargador
. También puedes comprarlos juntos
.
Por último, sólo me queda dejarte unas recomendaciones para el estudio, que aunque sea casero, es tu estudio. Un fondo no sólo te aporta la función básica, la de ser fondo, sino que te evita la aparición de muchos reflejos indeseados: los tienes de tela, de papel y de vinilo. Los de tela se arrugan, y los de papel se rompen, por lo que mi recomendación es el vinilo: aunque cuestan más dinero —el doble que uno de papel y vez y media lo que uno de tela— te lo ahorrarás después. Se pueden sujetar en unos pies o en unos soportes de pared, entre 80 y 120 euros.
También te serán muy útiles unas pinzas. Éstas con ventosa son muy chulas, pero las hay sin ellas y de diferentes tamaños. Cuestan poco y sacan de muchos apuros.
El saber no ocupa lugar, y siempre se aprende algo. Mis recomendaciones, pocas pero selectas:
Mc
Nuestros proveedores te ofrecen ventajas especiales. Ser webero supone regalo seguro….