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Sakuskiyas

Estas sakuskiyas o sakusquinas son una especie de rosquillas pequeñas y deliciosas que en Madrid se han hecho un bocado exquisito gracias en gran medida a lo ricas que las hacen en la pastelería Mallorca. Me imagino que las trabajarán en más sitios, pero yo las conozco de allí. En Cuenca las tienen en la pastelería Ruiz, pero sin el dibujo rizado de la boquilla, aunque la receta tiene la misma esencia.La masa es del tipo choux, frita, muy ligera, magnífica… Una delicatessen diferente a otras rosquillas que hemos hecho.
Mi intención es contaros siempre las cosas tal y como son. Este dulce es muy entretenido. No es complicado, porque no tiene nada en sí, pero lleva su trabajete. Para integrar la masa, hay que hacer bastante fuerza. Siempre os podéis ayudar de un robot de cocina; yo no lo he hecho porque a mano es cuando capto como va a responder la masa. Luego hay que tener paciencia para, manga pastelera en mano, hacer vuestras sakusquillas y freírlas en tandas de 6 u 8 para que tengan espacio entre ellas y salgan doradas sin requemarse. Y, por último, más paciencia para bañarlas en su glasa. Siempre podéis optar por hacer la mitad de la masa, pero yo soy partidaria de que ya que te pones a pringar cacharros, mangas pasteleras y demás, por lo menos que te toquen unas cuantas por cabeza, porque son de bocado y como quedan tan ligeras, se comen de la manera más tonta.
Solo encuentro una desventaja para los que no sois muchos en casa. Lo ideal es comerlas antes de que pasen dos horas de haberlas hecho; es cuando están perfectas: la glasa le da un punto crujiente. Pasado este tiempo, están estupendas, pero más blanditas.
Pues a pesar de estas dificultades, creo que estos bocados dulces tan finos son la máxima expresión de que la repostería delicada no solo se puede comer comprándola en las mejores pastelerías de vuestra ciudad, sino que puede salir de vuestras propias manos, y es una satisfacción enorme que así sea y os podáis dar ese placer.
A ello.

Sakuskiyas

Postres y tartas
Española
70 unidades

Ingredientes

  • 250 g de harina
  • 250 mL de leche entera
  • 250 mL de agua
  • 50 g de mantequilla
  • 2 cucharadas de azúcar
  • Una pizca de sal
  • 2 huevos para la que solo se necesita la clara
  • 1 yema del huevo que usaremos para extraer la clara para la glasa
  • 2 cucharaditas de levadura Royal

Para la glasa

  • 1 clara de un huevo grande
  • Unas gotas de limón
  • 1 cucharada de ron oscuro
  • 175 g de azúcar glas

Preparación

  • Poner a hervir en un cazo antiadherente el agua, la leche, el azúcar, la pizca de sal y la mantequilla.
  • Cuando hierva a borbotones echar de golpe la harina cernida. Mover con una cuchara de madera a fuego lento hasta que se haga una bola. Separar de las paredes del cacharro.
  • Apartar del fuego el cazo y seguir dando vueltas. Mientras se va enfriando hay que moverla mucho, para deshacer los grumos de harina. Reservar hasta que enfríe completamente.
  • Mientras se enfría, cortar unos cuadrados de papel de horno de unos 8 cm de lado, y engrasarlos con aceite para que la masa no se pegue en ellos, puesto que las sakuskiyas van desde la manga pastelera a estos papeles, y desde estos papeles a la fritura; no se pueden tocar con las manos, para garantizar que el dibujo esté intacto.
  • Cuando la masa esté fría, añadir un huevo, y dar vueltas hasta que se integre —cuesta un poco—. Echar el segundo huevo y la yema de un tercero —la clara de este último es para la glasa—. Incorporarlos con paciencia.
  • Una vez mezclados los huevos, echar un par de cucharitas de levadura Royal —se echan en este momento, no con la harina, como en otras preparaciones—.
  • Calentar aceite de oliva suave en un cazo no muy grande, y con la cantidad suficiente de aceite para que floten las sakuskiyas. El aceite tiene que estar caliente. En mi vitrocerámica, del 1 al 10, lo pongo en el 7; en este punto está caliente, pero no tanto como para que se arrebaten y no se frían por dentro.
  • Poner la masa en una manga pastelera con boquilla rizada pequeña, e ir extendiendo a modo de churro—rosquilla pequeñas porciones —son de bocado—.
  • Echar en el aceite por tandas, deslizando la pieza desde el propio papel de horno aceitado al cazo. Se fríen muy bien, en unos minutos están listas. Sacarlas a un colador grande para que escurran el exceso de grasa, y de ahí a un papel de cocina —no sueltan apenas—.
  • Para hacer la glasa, poner en un bol una clara de un huevo grande, unas gotas de limón, el ron y el azúcar glas. Remover con una cuchara de madera. Con estas medidas queda perfecta, ni muy espesa ni muy clara.
  • Se meten una a una en la glasa con la propia mano y se van escurriendo, antes de depositarlas en una rejilla para que sequen.

Son perfectas, hasta su caducidad en dos horas me parece otro elemento fascinante.

Quiero dar las gracias a mi amiga Taty, que me ha facilitado la receta. Era de su suegra, Nelly Aramburu. Las hacía como nadie, y sus meriendas eran algo especial que recuerda su familia con mucho cariño.

Para mí es el mejor regalo que me pueden hacer. Una buena receta la tienes para toda la vida, y cuando la compartes con los tuyos, seguro que te evoca un recuerdo, un olor de momentos pasados o del disfrute que te traes entre manos en ese momento, que estás vivo, que estás disfrutando de tus cosas. He de reconocer que a mí lo de regalar una receta me parece de lo más normal; no me cuesta hacerlo. Alguna vez he escrito ya aquí que las recetas a mi parecer no son propiedad de nadie: son de quien las hace. Por mucho que des una receta, en cada casa saldrá de distinta manera y sabrá diferente. Ese momento es el que es tuyo, no la receta en sí, que son cuatro ingredientes. Pero hablando con una amiga me comentó que en su trabajo una compañera no le dió la receta de un bizcocho que llevó a la oficina porque “las buenas recetas no se dan”, ante lo cual pensé, “pues va a ser que no a todo el mundo le gusta esto de compartir recetas…”

Por eso, desde aquí, os doy las gracias una vez más a los bloggers gastronómicos por vuestro trabajo y vuestra generosidad al compartir, a mis amigos por buscarme recetas que puedan interesar, a mis lectores porque son los primeros en recomendar webos fritos y a tí, Taty, hoy, muy especialmente, porque gracias a tu receta hemos disfrutado mucho, muchísimo…

Su

Publicado por Su, el 11 de abril de 2010. Esta entrada está guardada en: Bollería. Etiquetas: , , , ,

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