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Paco, el último hortelano

Evidentemente no es el último, pero sí es de los pocos que quedan por mi zona, por eso mi particular llamada de atención sobre este tema. Ya sabéis que tengo debilidad por las personas que trabajan la tierra: mis abuelos eran hortelanos y de pequeña me crié entre el olor de las matas de tomates y pepinos.

Paco en su huerta

Siempre que estamos en Cuenca, sea verano o invierno, salimos a pasear por la Hoz del Huécar, un paseo delicioso entre rocas y antiguas huertas que empieza debajo del puente de San Pablo y que para nosotros acaba a los 7 kilómetros, en Molinos de Papel.

Ya os he comentado en algún que otro post que Cuenca era un sitio de huertas pequeñas, muchas para el consumo propio y otras para vender en la plaza del Mercado, donde era maravilloso ver a un montón de hortelanos con sus cestas y sus cajas llenas de verduras, patatas y flores. Pero unos vendieron sus tierras a constructoras, y los mayores se fueron jubilando, con lo cual huertas van quedando cada vez menos, muy pocas, y eso que ahora se están volviendo a cultivar por grupos de gente en paro —que ofrecen cestas semanales de verdura ecológica— aunque de momento son muy pocos.

Este año he comido especialmente tomate de plástico. La primera culpable, yo misma, por querer tomar tomates durante todo el año. Cuando yo era pequeña se tomaban de Agosto hasta los Santos, que empezaba a helar, y luego se comían los que se embotaban, que se iban sacando durante el resto del año.

Los tomates de Paco

Por eso este año estábamos en casa especialmente deseosos de tomar tomates de Cuenca, de los que ya os hablé en este post. Es un tomate hermoso, carnoso, irregular, terso, rosado, con un sabor especialmente intenso.

Un tomate de Paco

Me habían comentado que uno de los pocos hortelanos que quedan cultivando tomate con la semilla auténtica de la zona, cuidada año tras año, era Paco, de Molinos de Papel. Así que me planté en la plaza del pueblo y pregunté por Paco. Una señora que estaba barriendo la puerta de su casa —me encanta esa estampa— me indicó que a unos metros estaba la casa que buscábamos, aunque el probablemente estuviera en su huerta. Y para allá nos fuimos.

Paco y su furgoneta

Paco llegaba en ese momento con su furgoneta Citroën de hace 36 años, y acompañado de su hijo, que le echa una mano. En el patio de su casa estaba su mujer María y el resto de la familia envasando tomate maduro.

Este hortelano de 75 años, que dice que está bien de salud, y que lo que más lata le da es la boca, con las manos de campo y una sonrisa eterna, nos abrió las puertas de su casa. Su hija, Encarna se ofreció a recoger de la huerta lo que nos hiciera falta, y allí que acabamos todos, a unos quinientos metros de su casa.

Me contaba su hijo Paco, mientras Paco padre enseñaba a mi madre y a mis hijas la huerta y Mc hacía sus fotos, que ellos cultivan patatas, tomates, cebollas, pimientos, pepinos, judías verdes, acelgas y lechugas… Los tomates son los más mimados: de las semillas de las mejores plantas se siembra en ollas en el mes de marzo, y luego, en mayo, se plantan. Y es en agosto cuando empiezan a madurar. Es una planta que puede estar dando sus tomates hasta las primeras heladas.

También me contó que como en casi todos los lados, hay problema de riego, por sequía. Ellos se abastecen de una presa construida hace muchísimo tiempo por una fabrica de hacer calderos. Las huertas poseen un turno de riego que regula la Comunidad de Regantes de Molinos de Papel y Palomera.

Los problemas los tienen con los animales: los jabalíes bajan buscando las raíces de las patatas y destrozando lo que pillan a su paso, y los corzos comiendo lo más tierno del huerto —son muy finos—.

También tienen árboles frutales, que doman, abriendo sus ramas, para que se expandan: ciruelos, manzanos, perales, y hasta un caqui.

Las matas de tomate

También tuvimos posibilidad de conocer como se recolectan los judíos coloraos, típicos de esta zona, y con muy poca producción. Se secan las matas, se arrancan los judíos, se deja que sequen bien, se pelan y se criban.

Los judíos rojos

De vuelta al patio de su casa, entre charla y anécdotas, nos pesaron en su romana lo que habíamos pedido, y nos fuimos tan contentos con nuestras bolsas cargadas de verdura fresca y unos tomates maravillosos.

La romana

Para los que nos leéis de la zona de Cuenca y alrededores, a pesar de que la principal cosecha es para consumo propio, os pueden vender lo que tengan, a un precio muy razonable: sólo tenéis que preguntar por Paco en el pueblo.

Y desde estas líneas quiero dar las gracias a aquellos que cuidan la tierra con mimo. Oficio duro y hermoso, y a veces, creo que a extinguir.

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Comentarios


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Ya se han hecho 60 comentarios para "Paco, el último hortelano".
  1. Yolanda says:

    Hola, me ha encantado este post, como te puedes imaginar. Sin embargo no creo que sea un oficio a extinguir, sino todo lo contrario, cada vez hay más gente que regresa al campo, y en las ciudades cada vez se cultiva más. Además hay que volver al consumo local de productos frescos, y a ser posible ecológicos. Ganaremos nosotros y el medioambiente. Un beso.

  2. mariacastañas says:

    Su!!!!!!!!!!!otra vez gracias y felicidades por la página.Tengo un problema y no es gastronómico, si pincho arriba para pasar a la receta anterior pasa directamente a la de Paco y se salta el post de la olla,y estando en la de Paco igual se salta una y va a esta,te lo comento porque el otro dia ya me pasó con la “the loaf”.Gracias!!!!!!!!!!!!!!!

  3. María José says:

    Su, ya que has tenido la suerte de ver como trabaja esta gente. Sabes como envasaba su esposa el tomate?
    Nosotros vivimos en Aranjuez y por esta zona todavía quedan hortelanos que venden sus productos ahora en verano por todo el pueblo. Los tomates son excepcionales. Este año se me ha ocurrido envasar el tomate para poder disfrutarlo todo el año. He ido recopilando un montón de tarros de cristal, pero ahora me falta el como, :)))))

    • Su says:

      En casa envasamos tomate. Lo pelamos metiendolo unos segundos en agua, lo troceas en trozos grandes, y lo metes en un bote de cristal con tapa que haga click que previamente habrás hervido. Metes el tomate, ligeramente escurrios, porque el tomate suelta mucho jugo. Cierras el bote, y los metes al baño maria

    • Eulalia says:

      Y ya está!! No hay que hacer nada más?

  4. Yo también me enamoré de Paco, está muy lejos pero me iría a Cuenca sólo para comprarle sus deliciosos productos y verle pesar en su romana, enhorabuena por el post, es precioso, gracias

  5. Nuria says:

    Me ha gustado mucho esta entrada,esto sí que es un reportaje a pie de campo.
    Como siempre me entro,me voy con buen sabor de boca.
    Besotes.

  6. Cristina says:

    Qué post más auténtico! He disfrutado un montón leyéndolo. Por aquí hay varias familias que venden lo que recogen en sus huertas. La semana pasada compré unos tomates morunos que estaban riquísimos y llevamos todo el verano comiendo unas sandías y melones de muy buen sabor. Es una de las ventajas de vivir en un pueblo (también tiene muchos inconvenientes). No me extraña que echéis de menos estos tomates, por regla general los de supermercado no saben a nada.
    Gracias por compartirlo con nosotros.

    Besos manchegos

  7. Dolors says:

    Jo! Su que suerte tienes, como encuentras personas así.
    ññyo est e verano en Galicia (soy gallega, residente en Barcelona) pude disfrutar de unas cebollas que le dieron a mi cuñado
    Dios mío que cosa tan buena, quiero poder disfrutar de esta huerta y de sus frutos, quiero volver 30 años atrás y encontrar productos que “SABEN DE VERDAD”.
    Sabes? mis padres tenían tierras y se cultivaba lo que se comía. Como sabian aquellas verduras, frutas!!!!!!!!
    quiero recuperar eso, los sabores de antaño.

  8. Iscariote says:

    Tienes toda la razón Su al decir que hay muy pocos hortelanos actualmente, y lo peor que las generaciones más jóvenes no están por la labor de dedicarse a una profesión tan esclava como esta…

    Nos tendremos que conformar y alegrarnos de ver como en algunas casas de los pueblos tienen en sus puertas cajas y cubos con tomates, patatas, judías y otras joyas agroalimentarias que venden, llamando primero a sus timbres, por cuartos, cuarto y mitad, medio kilo o un kilo. Aunque si compras más cantidad, seguro que el paisano o paisana te regala algo!

    Un abrazo y gracias por acordarte de algo tan “básico” y necesario como son los hortelanos o agricultores.

  9. Nuria says:

    Cómo te comprendo, bueno yo y seguro que todos. Una de las cosas que más adoro desde niña es un buen tomate con sal y eso hoy día es casi imposible. El pasado fin de semana estuve con mi marido y mis hijas en Cazorla y en el Restaurante que comimos nos preguntaron si en lugar de ensalada queríamos tomate de huerta. Te puedes imaginar mi respueta, jajaja. Todos los que me pusieran me parecían pocos pero qué la vamos a hacer, teníamos que volver y la realidad del mercado es que los tomates que nos venden son malos, pero malos a más no poder, Como que me estoy pensando eso de comprar fruta y verdura a domicilio de esa de la buena.

    Un saludo.

  10. Siempre habrá quién trabaje la tierra, eso nunca se perderá. Mi padre, que está jubilado, pero súper joven, tiene huerto y como él unos 15 vecinos más. Y así por toda la provincia de Córdoba y Jaén y Sevilla, etc. Claro está todo esto para consumo familiar y amistades…
    Si esta crisis sigue arrasando como hasta ahora, la tierra puede ser nuestra salvación. Ya veremos…. un abrazo a Paco, el último hortelano.
    Ah!!! los tomates estos, un manjar ¿verdad? están buenos tal cual… mmm!!!
    ^_^
    Besos 2.0

  11. Mª del Carmen Egea says:

    Me ha encantado el post , por un momento me has transportado a esa maravillosa huerta en la que me encantaría trabajar junto a Paco y empaparme de todos sus conocimientos, que pena que me pille tan lejos.

  12. nomedalaganas says:

    Hola su y mc
    siempre os leo pero no siempre comento. Hoy lo hago como parte interesada. Yo trabajo en una gran ciudad y toda mi vida he comido productos de mi huerta. Cuando la cuidaban mis padres y ahora q la cuido yo. Al igual q tu te vas a cuenca en cuanto puedes yo me vengo a mi pueblo. Aro siembro riego quito malas hierbas y recolecto. Cuando no puedo venir encargo a alguien q lo haga… Pero me gusta tanto comer lo que produzco. Es una de mis grandes satisfaciones.

  13. María José says:

    Su, entrañable el post. Mi marido y yo tenemos una pequeña parcela con un huerto al que sólo podíamos venir los fines de semana, pero me quedé en paro y me he venido a vivir aqui. En mi mi muro puedes ver fotos de mi huerto. Y ahora precisamente estoy con la conserva de tomates y berenjenas que también tengo muchas. La verdad que es un lujazo.

  14. Pedro says:

    Fantástico post!!!, todavía queda gente que trabaja la tierra con paciencia y saber hacer. Aunque si seguimos así la gente como Paco se extinguirá. Me permito recomendaros que conozcáis a La Huerta de Esteban (solo tenéis que teclear esto en google) un proyecto que intenta recuperar la memoria de otro de los Pacos que abundaban en nuestro país no hace tanto.
    Saludos

  15. Irene says:

    Mi abuelo era comercial, pero desde que se jubiló se dedica a lo que más le gusta: su trozo de tierra. Entiendo perfectamente lo de los tomates de plástico (tomates, albaricoques, melocotones, sandías…). Ninguno que compre puede saber igual que los que planta mi abuelo..el hombre que va con su coche viejo y se duerme la siesta bajo los pinos. Me siento increíblemente afortunada de tenerlo y por eso el post de hoy me ha encantado. Brindo por todos los Pacos que todavía quedan y nos regalan lo más precioso que puede dar la tierra.

  16. montserrat says:

    Uauuuu, la foto del tomate partido, que jugoso, pues yo tambien me pase años comiendo tomates plàstico, hasta que ya hace 4 años tomamos la sabia decision de irnos a vivir a un pueblo y ahora como tu bien dices solo como tomates de mi huerto, de julio a octubre o noviembre segun las heladas.
    Te parecera una tonteria pero cuando veo estos hortelanos en lo que mas me fijo es en sus manos, todas parecidas, piel reseca, uñas rotas, dedos gastados, pero a mi estas manos me transmiten una sensacion de confiança son manos generosas.Es como si sus manos supieran delos misterios de la tierra, por que la conocen, la trabajan y diria que la acarician.
    Felicidades por este pequeño homenaje a todos los hortelanos anonimos del mundo mundial.!!!!!!

  17. ridente says:

    Mi cariño añadido también para Paco y para todas las familias que trabajan la tierra y viven de sus generosos frutos.

    Un bico Su.

  18. Carlos Dube says:

    Ya os lo comenté ayer, tremendo el post y la experiencia. Figuras como Paco hacen posible que exista aún esperanza en la mesa. De lo especial que fue el momento, y de las ganas que teníais de comer tomate weno, estoy seguro que cuando fuisteis al huerto os sentisteis como si os fuera a enseñar algo ilegal y prohibido ¿verdad? jejeje.. Me ha pasado a mí también.

    Qué cara además de bellísima persona tiene Paco, de persona amabilísima y muy sencilla, que envidia, son el último eslabón de una generación de valores muy arraigados, que ha conocido la felicidad en lo cotidiano y que por supuesto ama la naturaleza. Estas visitas amigos se tendrían que impartir en los colegios, de verdad, así este hombre y su familia pudieran obtener una ayuda extra en su trabajo, que no necesitan estoy seguro de ello, pero ayudarían a esta sociedad lacrada por la globalización. Y es que es una pena que los niños vean el tomate en el McRoyaldeLuxe.

    Pero para que veáis hasta que punto estamos inmersos en la decadencia absoluta – con lo que éramos madre mía – estuvimos hace poco en un par de pueblos en la comarca de las Vegas en Madrid, y fue curioso, pero preguntando a los mayores de las plazas de los pueblos, dónde poder comprar verdura o fruta buena, en ambos sitios nos enviaban al Mercadona…

    El fin del mundo está cerca :)

  19. Marina says:

    Que ricas fotos! Tens molta raó, quan dius que hem de consumir coses de temporada… així sempre tindrem tomàquets excel·lents! Gràcies per ensenyar-nos cuenca d’aquesta manera tan dolça… i visca el Paco, un heroi! Petonets

  20. María José says:

    Gracias su por la información del envasado. Los envasas sin aceite y sin nada mas, solo tomate?

  21. Maria says:

    Es algo cada vez más difícil de ver. De momento en mi zona es algo bastante normal que cada uno tenga su huerta y todo el mundo pregunta si tienes tomates, alubia verde, calabacín… porque las huertas producen mucho!!!

    Excelente Paco.

  22. Carmen says:

    Felicidades por este post, me parece estupendo que las tradiciones no se pierdan. Soy de un pueblo de Cantabria donde todavía podemos apreciar estas cosas. Muchos de mis vecinos cultivan sus huertas y mi madre hasta no hace tanto también. Desgranábamos alubias cuando secaban. Recogíamos lechugas y tomates en verano. Todavía uno de mis hermanos lo sigue haciendo, a el le encanta.En Cabezón de la Sal que es mi pueblo, se realiza un mercado semanal los sábados donde se venden muchos de estos productos y aunque utilizan pesos más modernos alguna vez he visto como pesaban con la romana.
    Un beso a toda esta gente y muchas gracias Su por todo.

  23. Vanessa says:

    Me ha encantado el post! Qué fotos! Vivan los que cultivan la tierra. os lo dicen unos que lo intentan, pero que estan todavía en pañales. Hay algo más bonito que pasearse por una zona de huertas de los abuelos de siempre? Aunque no seas de pueblo ni lo tengas de tu infancia, te trae recuerdos…..deben ser genéticos….

  24. MARGA says:

    Hola. En primer lugar, felicitaros por la calidad de vuestra página y al mismo tiempo un pequeño comentario acerca de los jabalíes, por si le puede ser de utilidad a Paco. A mi padre, que también tiene una pequeña huerta, le comentaron que si pones pelo humano en la parcela donde tienes los cultivos los jabalíes ya no se acercan. Como poco cuesta ir a una pelu y poner un poco de pelo debajo de una piedra lo probó y, casualidad o no, de momento ha funcionado y este verano tras los primeros destrozos no ha vuelto a tener problemas. Un abrazo Marga.

  25. Rosy BM says:

    Una alegría tremenda poder aprender de gente como Paco. Guardan tanta sabiduría en su interior que vale la pena pasar días con ellos. El otro día me comentaba la madre de un amigo que ha arreglado su huertita y que es más el gasto de agua que lo que recoge. De todos modos, reconocía que le producía una alegría inmensa consumir lo que cultivaba.
    Besos.
    http://comerespecial.blogspot.com

  26. Las Chachas says:

    Esos tomates de huerto, ecológicos y deliciosos, dulces y sabrosos… también los ha plantado mi abuelo en su huerto y ahora que él no puede los planta mi padre.
    Un bonito homenaje has hecho a este tipo de personas que con su ilusión trabajan el campo o su pequeño huerto.
    Un saludo de Las Chachas.

  27. Ana Gutierrez says:

    Hola Su, este verano estuve en Cuenca me fascinaron sus calles empedradas y empinadas sus casas colgantes (que no colgadas) sus gentes tan amables y siempre dispuestas a hecharte una mano desde hacer de fotografos a prestarte cualquier información sobre lugares a descubrir e historia por conocer, sin embargo no tuve la suerte de visitar una huerta como la de Paco, pero si puedo decir que todo lo que probé estaba exquisito.
    Saludos
    Ana

  28. elena says:

    No se yo si el cubo para recoger los tomates reciclado de un bote de impermeabilizante sea lo más adecuado… pero el resto está genial

  29. Ana says:

    Qué pena que hortelanos como Paco estén en extinción. Por desgracia, tomates como los que muestras ya no se encuentran en ningún sitio.
    Muy bueno el post.
    Ana

  30. Rosa says:

    Que bonita entrada! Yo he podido disfrutar de tomates como esos este verano y aún me quedan. Es la suerte de poder acercarnos durante las vacaciones a zonas rurales donde aún se pueden encontrar huertas.

  31. Mi marido tiene un amigo de Molinos de Papel, que dejó Madrid harto de la ciudad y se fue para allá a vivir con su abuelo. Intentaré que me compre tomates para sacar las semillas, ya que los tomates de nuestra huerta este año fueron un poco reguleros y mi madre quiere hacer sus propias ollas para el año que viene.
    Un beso, Su y gracias por tu utilísimo post!!!

  32. ROSER says:

    Su,el post buenísimo y los tomates de vicio.Yo tengo una huerta y tengo el privilegio de poderlos disfrutar así de buenos,y la verdad….no tienen precio,luego los que puedas comprar durante el año(los tomates me pierden)te gritan en la tienda por el color i la forma y en boca es una pena.De nuevo,gracias.
    Roser

  33. susana says:

    Maravilloso artículo.
    Gracias maravillosa Su

  34. Loli says:

    La verdad es que comer verduras casi directamente de la huerta no tiene precio. Soy de esas suertudas que tengo un pueblo al que volver y familia y vecinos con huerta, así que este verano me he venido cargada de tomates que saben a tomate, melocotones maravillosos y hasta albaricoques cogidos por mí de mi propio árbol.
    Ha sido un gran detalle por tu parte contarnos la historia de Paco, ojalá se les diera el valor que realmente tienen estas personas.

  35. Sergio says:

    Hola Su,
    la verdad es que durante todo el invierno estoy esperando que de las matas de mi suegro nazcan esos tomates ricos, ricos. Su sabor es delicioso.
    Mi mujer los toma simplemente rajaos con ajo, sal y aove.
    A mi me gusta mucho el sabor del salmorejo con esos tomates, o una ensalada con tomate, atún y aove, mmmm
    Si me permites te pongo aquí un link a nuestro blog en el que se ven esos productos de la huerta: http://www.hornodeluna.es/2012/09/91-escalivada.html

    Un saludo!

  36. Acaramelada says:

    Esos tomates dicen comeme, comeme..precios post, chicos. Bss Acaramelada

  37. Isabel says:

    Uiiii, que me vas contar del olor de los tomates, los pimientos, etc….mi padre tiene un pequeño huerto (en un pueblo de Albacete) que ha sido la salvación de su jubilación. Se dedica a él en cuerpo y alma y abastece a toda la famila de tomates, pepinos, melones, sandias, berenjenas y otras hortalizas. Y eso que somos cinco hermanos con sus respectivas familias. Mi madre hace conserva de tomate y de pisto para todo el año. Y yo hago mermelada de tomate y de calabaza. Cuando mi padre no pueda encargarse del huerto lo vamos a echar de menos

  38. Angel says:

    MUY BUENO EL POST.
    Desde hace un par de años vivo en un pueblecito (antes vivía en una gran ciudad) y desde que llegué me junté con dos amigos para cultivar una huerta los fines de semana. Si pienso en el tema económico lo dejaría ya mismo. Creo que las huertas, al menos en donde yo resido (Rioja Baja), son para el capricho de comer buenos alimentos cultivados por uno mismo.
    Para que hayan personas que se ganen la vida con el campo (de forma no industrial) tenemos que cambiar mucho de mentalidad. Debemos ser conscientes que un tomate recién cogido y cultivado con mimo tiene que ser más caro que uno comprado en un Super de bajo precio. Seguro que muchas personas han de ir a estos supers porque no les queda más remedio pero en muchos casos es un tema de prioridades. Estoy harto de ver gente que no sale del bar y se queja siempre de que los alimentos están muy caros y siempre tiene que ir a lo más barato.

  39. Mª Jesús says:

    No seais pesimistas. Todavía , en los pueblos, se pueden degustar estos manjares.En Buendía (Cuenca) puedes comprar tomates buenísimos en la panadería “La Paloma Blanca” cultivados por mi primo Miguel y vendidos por mis primas Mª Luz y Dami.
    Mi vecino Vicente, que vive en Torrejón también pone huerto en Buendía y no veais como saben sus tomates y pepinos y mi vecina Margarita, de Buendía de toda la vida, tiene a bien, de vez en cuando , pasarme una bolsita surtida con los productos de su huerto.
    No puedo pedir más…Sólo darles las gracias y ¡que sigan cultivando muchos años!

  40. María José says:

    Gracias su. El envasado de mis tomates este año, a tu salud :)))))))

  41. MARIVI says:

    Hola Su, me ha encantado el post. Tienes toda la razón. Mi madre vive en Motilla (Cuenca), desde que se jubiló mi padre, y los lunes,que es cuando está el mercadillo, se llena de hortelanos. Las patatas de allí las cueces y no se ponen zapateras de un día para otro, los pepinos y los tomates, que los llevan del Picazo (Cuenca), y que tienen fama, saben a eso, a pepino y tomate, y los melocotones son fantásticos, los llevan de Inguidanos, que también tienen fama.
    Mi madre también es de las que hace conservas caseras.En agosto hace la conserva de tomate crudo y frito para todo el año, y tambien hace de pimiento asado para el moje. Y en los pueblos la carne sabe al animal, no a nada, como aquí. Allí todo está recien matao y no les inyectan nada para que pese más. Y los huevos….. nada que ver el color y el sabor. Aunque ya casi no queda gente que tenga corral con gallinas y ya apenas nos regalan. …. Una pena que todo lo bueno se vaya perdiendo. Yo este año quiero experimentar con el lomo de orza, pero no encuentro ninguna receta que se parezca a la de mi abuela, y la que hacía ella no la tengo, y mi madre tampoco lo hace nunca ni sabe. Su, si tiene alguna me la puedes enviar????. De ti me fío de la receta que me envíes.

    Bsitos

  42. MARIVI says:

    Hola Su, ya he encontrado tu receta en el post….. Acabo de leer que hay que hacerlo en invierno. Lo probaré y te contaré :)

  43. Mer Martínez says:

    Me ha encantado este post….. al ver a Paco…he visto a mi padre, el también tiene su huerta (nuestra huerta) porque es el legado que nos va a dejar…aquí en la provincia de Murcia también existen muchas huertas pequeñas y podemos disfrutar a diario de hortalizas sanas y con un sabor inconfundible. Los tomates de aquí con un color granate obscuro y el cuerpo rizado son especiales.
    Saludos desde Caravaca de la Cruz.

  44. Una entrada preciosa y unos tomates para salivar y olvidarse de todo, sólo pan, aceite, sal y la felicidad está en tu mesa…Besitos

  45. Me ha encantado leer tu post…
    Hay que comprar verduras frescas y ecológicas!!

  46. Raquel says:

    Hola! Decirte que aquí en mi ciudad todavía queda la costumbre de tener tu huertito y cultivarlo con toda clase de verduras. De echo casi todo el mundo conoce los cogollos de Tudela. Mi suegro tiene campo y la verdad que es una suerte el tenerlo, eso de que vas los domingos, das una vuelta por la huerta y coges lo que vas a consumir en la semana. Los tomates, los pimientos, cebollas, lechugas, hummm. Si quereis conocer los tomates típicos de mi zona sólo tenéis que buscar en google “tomate feo de Tudela”. Vereis que cosa más curiosa. Es un tomate prieto, con mucha carne y muy muy sabroso. Felicidades por el blog.

  47. Piqui Ces says:

    Yo también tengo un “Paco” al lado de casa. Mira que yo solamente distinguía un perro de un gato, era lo más agreste que había visto en mi vida pero ahora que vivo en el campo me sorprendo día a día con cosas que sin querer he ido aprendiendo.
    Hasta hace un par de años tenía mi propia huerta “de la señorita Pepis” parecía de juguete. Aquellas lechugas que cosechaba no tenían ni una hoja de desperdicio porque mamaiña que sabor!. Ahora con una lesión en un hombro la tuve que dejar pero tengo a mi vecino y a su huerta (los calabacines los pone para mí porque a él no le gustan) dice que mientras no pueda volver a tener mi huerta, me la pone él.
    ¿Se puede pedir más?

  48. Susana says:

    Tengo la suerte de vivir en un pueblecito muy cercano a Bcn pero que aún conservan casi todos el pequeño huerto detrás de la casa (no es mi caso) considero que es una suerte.

    Petó

  49. Ani says:

    Un post precioso. Estoy de acuerdo con algunos de los comentarios que te han hecho. Los huertos ecológicos están de moda. Sin embargo, nos queda mucho que aprender de los “Pepes” que aún quedan. Ojalá que pudieramos recibir algunos de sus secretillos para cultivar .
    Tengo la suerte de tener un huerto en casa. Como tomates muy ricos. Pero he de decir que la semilla hace mucho. Teniendo un buen plantel, casi que el exito está asegurado. Felicidades por esa sensibilidad.

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