Una idea que os sugiero y que es muy fácil de realizar para saber cómo presentar un salmorejo.
Este cuenco lo vi en el libro “Panes”, de Richard Bertinet.
Receta del cuenco de pan
500 g de harina de fuerza
10 g de levadura fresca de panadero
10 g de sal
50 g de aceite oliva virgen extra
300 g de agua —si hiciera falta, añadir 10 g más—
2. Mezclar la harina con la levadura.
3. Añadir la sal, el aceite de oliva y agua.
4. Trabajar la masa hasta que cobre consistencia.
5. Dejar reposar en un sitio cálido 30 minutos.
6. Aceitar ligeramente la parte externa de 8 cuencos refractarios de desayuno.
7. Cuando la masa haya reposado, volcar la masa sobre la zona donde vayamos a trabajar y dividirla en pedazos de 100 gr más o menos.
8. Tomar un trozo de masa y formar un círculo. Retirar con un pincel la harina sobrante y modelar la masa en torno a los cuencos boca abajo. Cortar lo que os sobre.
9. Hay que presionar bien para asegurarse que no quedan burbujas de aire entre la masa y el cuenco. Dejar reposar otros 10 minutos.
10. Bajar la temperatura del horno a 200˚ y hornear 20 ó 25 minutos, hasta que veáis el cuenco dorado.
11. Retirar del horno y dejarlos templar.
12. Con la ayuda de un cuchillo de hoja fina, los cuencos se desprenden divinamente.
13. Dejarlos enfriar en una rejilla metálica.
2. Poner la harina y la levadura. Mezclar 5 segundos a velocidad 6.
3. A continuación poner el resto de ingredientes, 3 minutos a velocidad espiga.
4. Dejar reposar en un sitio cálido 30 minutos.
5. Aceitar ligeramente la parte externa de 8 cuencos refractarios de desayuno.
6. Cuando la masa haya reposado, volcar la masa sobre la zona donde vayamos a trabajar y dividirla en pedazos de 100 gr más o menos.
7. Tomar un trozo de masa y formar un círculo. Retirar con un pincel la harina sobrante y modelar la masa en torno a los cuencos boca abajo. Cortar lo que os sobre.
8. Hay que presionar bien para asegurarse que no quedan burbujas de aire entre la masa y el cuenco. Dejar reposar otros 10 minutos.
9. Bajar la temperatura del horno a 200ºC y hornear 20 ó 25 minutos, hasta que veáis el cuenco dorado.
10. Retirar del horno y dejarlos templar.
11. Con la ayuda de un cuchillo de hoja fina, los cuencos se desprenden divinamente.
12. Dejarlos enfriar en una rejilla metálica.
Un tema que me parece fundamental: Los cuencos congelan de maravilla. El tiempo de horneado se rebaja en 5 minutos y cuando están ya fríos y descansando en su rejilla, intercalamos un trozo de papel apto para horno entre cada uno. Descongelar una hora antes de usarlos, y calentar tres minutos en el horno a 180˚C.
Cuando nuestros invitados estén ya en la mesa —zampándose los aperitivos—, en un momentito os acercáis a la cocina, servís el salmorejo en el cuenco de pan, adornáis con el huevo y el crujiente de jamón y… ¡comienza el espectáculo!
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