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Rosquillas manchegas

En la Mancha y en cualquiera de sus panaderías hay infinitas variedades de rosquillas. Estas rosquillas manchegas son unas de ellas. No se hacen con buñolera y no van fritas; son horneadas y con un ligero saborcillo al anís que llevan.

Rosquillas manchegas

Bizcochos, magdalenas y galletas
Española

Ingredientes

  • 400 g de harina —o sea, lo que vaya pidiendo—
  • 5 huevos —sólo las yemas— las claras las dejaremos para otro postre
  • 100 g de azúcar
  • Unos granos de anís
  • 50 mL de anís dulce —o al gusto—
  • 150 mL de aceite de oliva frito
  • Azúcar glas para decorar

Preparación

  • Poner el aceite a calentar en un cazo. Cuando se haya desahumado, quitar del fuego y dejar que se enfríe.
  • Colocar la harina sobre la mesa en forma de volcán, y verter en él el azúcar, las yemas de huevo, el aceite, el anís (licor) y unos granos de anís.
  • Amasar por espacio de 20 minutos hasta que quede muy fina. Yo empiezo por poner 350 gramos de harina, pero luego me va pidiendo los 50 restantes, o incluso un poco más. Debe quedar una textura como de plastilina blanda, con la que podamos formar unas rosquillas sin que se nos pegue en las manos.
  • Poner las rosquillas en una placa previamente untada con mantequilla.
  • Calentar el horno a 180°, calor arriba y abajo. Una vez cocidas, retirarlas del horno —de quince a veinte minutos—. Esta rosquilla no se pone tostada, solo coge un ligero color dorado.
  • Cuando estén frías, espolvorearlas con azúcar glas antes de servirlas.

Consejos:

• Lo ideal para que salgan muy ricas es no cargarlas de harina con el ánimo de hacerlas más fácilmente,. Hay que poner la harina justa que haga falta para poder hacerlas. Como no todos los huevos pesan lo mismo, hay que ir un poco a ojo. Sé que esta situación a veces da miedo a los más inexpertos, pero creo que no debe ser así; de verdad que la masa lo va pidiendo, porque mientras amasemos, si la masa se nos queda pegada a las manos, es que nos hará falta un poco más, que iremos añadiendo poco a poco, para solo utilizar la justa, de esta manera nunca quedan mazacotes.

• También aconsejo no dejarlas mucho tiempo de cocción. Pasa como con las galletas: si las sacamos cuando ya están duras, frías se quedan más duras, por eso, aunque requieren su tiempo de horno para que la harina no sepa a crudo, unos 15 minutos aproximadamente, hay que sacarlas cuando estén doradas pero no muy duras todavía.

• Para hacer la rosquilla, yo cojo una porción en mis manos, la moldeo como si fuera plastilina y termino dándole unas vueltas en la encimera; de esta manera quedan muy iguales, y si no quedan muy iguales es que el trabajo artesano es así, ninguna pieza igual que la otra.

• Estas rosquillas requieren una conservación mínima, como unas galletas, ya que aguantan muy bien. Lo ideal es meterlas en una lata que tengamos para estos usos —si quedan, claro—.

Otras para la colección.

Su de la Mancha

Publicado por Su, el 22 de noviembre de 2009. Esta entrada está guardada en: Bollería. Etiquetas: , ,

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