Hoy volvemos con una receta de las más sencillas de mi tierra, receta manchega de las de antes, con un ingrediente básico, al que se la añadía lo que se podía: espinacas del Huécar al estilo de Iniesta. Me encanta esta cocina humilde, en la que se ha basado gran parte de la cocina heredada por mi madre y de la que yo he aprendido.
Espinacas del Huécar al estilo de Iniesta
Verduras y legumbres
Española
6personas
Ingredientes
1kgde espinacas
4cucharadasde aceite de oliva
1vasode leche
2huevos cocidos
2dientes de ajo
Sal
Preparación
Cortar las espinacas y lavarlas bien. Para esta receta sólo vamos a utilizar las hojas, por lo que desecharemos los tallos.
Cocer las espinacas en abundante agua con un poco de sal durante 10 minutos. Pasado este tiempo, se pasan por agua muy fría, con lo que conseguimos que mantengan ese color tan atractivo que tienen. Seguidamente las escurrimos.
Calentar el aceite, freír los dos dientes de ajo y apartarlos. Rehogar las espinacas durante unos minutos. Añadir las claras de los huevos cocidos picadas en trozos medianos.
En un mortero, machacar el ajo frito y añadir las yemas de los huevos, removiéndolas hasta que se haga una pasta. Aclararla con la leche, y servir sobre las espinacas. Sazonar y dejar que reduzca un poco el majado. Apartarlas del fuego y servir.
En casa hacemos la receta tal cual. El secreto sólo consiste en unas buenas espinacas y que cuando tengamos el majado en la sartén, reduzca a su amor. Una buena opción es añadir medio vaso de nata para cocinar en vez del vaso de leche. De esta manera quedan muy cremosas y necesitan menos tiempo de sartén. Esto ya es al gusto.
Os dejo una foto tomada en la Hoz del Huécar, a mediados de octubre, con los primeros vestigios del otoño y ese cielo tan azul que podéis ver, que ha enamorado a tanto artista afincado en Cuenca.
Un día más una receta conquense, y con ella os dejo unas palabras de César González Ruano:
“Cuenca es capital que sabe crecer y mejorarse e ir con su tiempo, pero que no ha perdido sus esencias antiguas, los acentos propios, el paso de la Historia y, lo que más interesa: la capacidad de trasmitir nostalgia, cosa importante para quienes pensamos que en las ciudades, como en las criaturas, todo lo que no es nostalgia, es plagio.”