Bocado de gazpachos pobres
Para situar esta tapa de gazpachos pobres nos vamos a mi tierra: La Mancha.
Aquí hablar de gazpachos no es hablar en plural de ese plato tan rico, hecho con tomate, pimiento, ajo, pepino, pan, aceite, vinagre y todo ello triturado. Los gazpachos manchegos son de origen pastoril, y es un plato maravilloso y contundente, hecho con liebre o conejo de campo, perdiz, ajos, pimiento, tomates, níscalos, aceite de oliva, laurel, tomillo y una torta de gazpachos —pan sin levadura—.
Pero el plato que os presento tampoco son éstos. Sin embargo, en mi casa son los que se han hecho siempre: mi madre los conoce por mi abuela y mis tías, y yo les llamo pobres porque se hacen con los ingredientes más humildes que hay. Es un plato tan rico, tan sencillo, y con el sabor de las cosas de siempre, que me apetecía que lo conocierais.
El plantearlo como un pincho es algo que se me ocurrió sobre la marcha, porque siempre se come, una tenedorada de gazpachos, un torrezno y una uva, con lo cual el propio plato estaba pidiendo a gritos una presentación individual.

Bocado de gazpachos pobres
Entrantes y aperitivos
Española
- ½ barra de pan de pueblo con un par de días de antigüedad
- 1 vaso de agua
- 3 dientes de ajo
- 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
- ½ cucharadita de pimentón picante
- 1 patata grande
- 1 trozo de papada de cerdo —fundamental: no panceta, papada—
- Sal
- Unas uvas
Preparación
Preparar una sartén un poco honda.
Cortar el pan en rebanadas como las patatas de hacer una tortilla y poner en un bol.
Poner a este pan un poco de agua por encima, para que este húmedo —muy poca—
En una sartén poner a freír unos 3 dientes de ajo, y la papada de cerdo cortada en trozos —es muchísimo más rica que la panceta—, a la que le habremos puesto un poco de sal sin aceite, pues ella solita suelta lo suyo. Reservar en un plato. Sacar los ajos.
En este aceite freír la patata cortada, como si fuéramos a hacer tortilla. Seguidamente poner el pan y dar a todo una vuelta en la sartén. A continuación añadir el pimentón y un vaso de agua, que lo absorberá el pan, pero quedará jugoso. Rectificar de sal si hiciera falta.
A continuación, con cierta maña, ir dejando que se tueste. Para darle la vuelta, hacedlo como si fuera una tortilla. De esta forma conseguimos una textura muy rica y jugosa por dentro.
Para servirla en el mini plato, me ayudé del utensilio con el que se da forma a un helado.
Las brochetas, más fáciles imposible: uva, papada, uva.
La gracia está en la mezcla de sabores, que es realmente rica y sorprendente.
Desde La Mancha con amor,
Su.