Vuelvo a ofreceros una receta nueva de rosquillas, esta vez unas rosquillas de naranja, ya que poco a poco quiero que tengamos una buena recopilación. Es una receta en la que la masa es un poco más espesa que la de las rosquillas de candil, pero al paladar es igual de ligera, con la ventaja de que es un poco menos delicada para freír. Responde muy bien, y tienen un sabor suave a naranja, haciendo de estas rosquillas un bocado exquisito.Con las medidas que os pongo salen unas 15 rosquillas. No os tiene por que preocupar como se conservan, porque se comen de una sentada y no te quedas con la sensación de que tienes que atacar seguidamente al almax.
Rosquillas de naranja
Bollería
Española
Ingredientes
El zumo de dos naranjas medianas
2huevos grandes
5cucharadasde azúcar no muy colmadas
120mLde aceite de oliva virgen extra variedad que sea suave
250gde harina
1cucharadade levadura
Preparación
Poner en un cazo el aceite y un trozo de cáscara de naranja, sin nada de la parte blanca. En cuanto se empiece a freír, sacar la cáscara —es importante para que no amargue—. Dejar el aceite unos minutos más para que se desahúme. Dejar templar.
Poner los huevos en un bol y batirlos con unas varillas.
Añadir el zumo de dos naranjas, el azúcar y el aceite. Revolver bien con las varillas.
Mezclar la harina y la levadura e ir incorporando a la mezcla anterior poco a poco, ayudándonos de un colador, para que quede tamizada.
Remover con las varillas hasta que esté toda la mezcla bien integrada.
Dejar reposar unos 15 minutos. La mezcla debe quedar espesa, pero no en exceso, porque no se va a manipular con las manos.
En un cazo con abundante aceite de oliva suave o aceite de girasol, según el gusto, ponemos a calentar la buñolera o candil metiéndolo dentro. En casa gustan más las que frío con aceite de oliva suave, por aquello de que mientras las fríes el olor es más agradable que el de girasol, pero luego a la hora de comer, no se nota sabor a ningún aceite. Para calentar el aceite lo ponemos a la máxima potencia del fuego.
Bajar a fuego medio, y con una cuchara o un cacito vamos rellenando de masa la buñolera, y la metemos en el aceite de una en una; se fríen mejor. Se les da la vuelta con unas pinzas y se ponen a escurrir en un papel de cocina.
Estando todavía calientes se pasan por azúcar normal, que habremos puesto en un bol en cantidad abundante. La buñolera tiene que estar en todo momento caliente, para que la masa de despegue sin problemas al meterla en el aceite.
Para estas rosquillas necesitamos también el aparato del que os hablé en las rosquillas de candil. Se llama buñolera, y me gusta la de la marca Ibili. Muchos amigos me dicen que les cuesta encontrarla en sus tiendas habituales. Desde aquí, un llamamiento a los proveedores de aparatos y maquinillos, para que llenen las tiendas de candiles o buñueleras. Me parece a mí que estas cosas tenían que estar en las tiendas a espuertas, pues la idea es poder tener acceso a hacer cosas en casa de la manera más fácil, y con este aparato se consigue que hacer rosquillas sea un juego de niños.
No os puedo dar ningún consejo para que os salgan ricas, ya que salen tal cual veis en la foto y con una textura ligera que es fantástica. Dificultad cero.