Muchos comensales prefieren tomarse un buen chuletón en un restaurante que los borde, y no tengo nada que objetar, pero a mí no me importa poner mi cocina con olor a asador para tomar una buena carne a la plancha.
Saber hacer una carne a la plancha bien hecha es demostrar que con un buen producto, una guarnición clásica y una plancha que nos ayude podemos salir todos airosos de una comida, incluso los menos avezados en los fogones.
Si la comida es de compromiso absoluto, evidentemente no nos vamos a poner con la plancha a toda pastilla, y al último momento, pero si tenemos confianza y vamos a comer, comer, esto es lo que a todos nos apetece: un buen chuletón.
Y ahora la receta para mis almas descarriadas:
4 chuletones de ternera
4 patatas medianas
1 cebolla
1 pimiento verde italiano
4 pimientos hermosos rojos para asar
2 tomates hermosos para asar
Aceite de oliva virgen extra
Sal
1. Lavar los pimientos y el tomate. Pincelarlos con un poco de aceite, y envolverlos en papel de aluminio, haciendo unos paquetitos.
2. Meterlos en el horno durante hora y cuarto por lo menos. El tiempo es orientativo porque depende de la clase de pimiento. Sacar ½ hora antes el paquete del tomate.
4. Sacar del horno, abrir los paquetes y dejar templar un poco los pimientos. Y cuando estén aún un poco calientes, quitarles la piel, e ir depositando los pimientos en un bol, cortados en tiras —quedan mejor haciéndolas con las propias manos, en vez de con cuchillo— y los tomates asados cortados en trozos.
5. Echar un poco de sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Reservar.
1. Pelar las patatas, y cortarlas en lonchas finas, algo más grandes que si fuéramos a hacer tortilla de patata.
2. Pelar la cebolla y partirla en rodajas.
3. Lavar, secar y partir en trozos regulares el pimiento verde.
4. Poner cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén. Cuando el aceite esté caliente, poner los ingredientes, un poco de sal, y dejar que se hagan poco a poco, primero a fuego medio y luego a fuego bajo, dándole vueltas y vigilándolo.
Según el gusto del comensal:
1. Poner las patatas escurridas de aceite en un aro de emplatar.
2. Colocar los pimientos, escurridos previamente en un colador, en otro aro.
3. Poner la carne.
4. Desmoldar las guarniciones. Verter por encima de ellas un poco de sus respectivos aceites.
5. Servir caliente.
Si vais con prisas, podéis cambiar la guarnición: haced un puré de patata y abrid una buena lata de pimientos.
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