Este gratinado de espinacas y pavo me sirve tanto para la comida como para la cena. Cuando la uso para la comida suelo poner un pescado de segundo, por ejemplo unos boquerones o unas sardinas que me encantan. Si es para la cena lo considero plato único: con una fruta y un yogur, ¡listos!
Gratinado de espinacas y pavo
Carnes y aves, Verduras y legumbres
Mediterránea
4personas
Ingredientes
2cucharadas de aceite de oliva virgen extra
½diente de ajo
600gde espinacas
2lonchas gruesas de fiambre de pavo
Una pizca de sal
50gde harina
350gde leche
50gde avellanas tostadas
100gde queso para gratinar
Preparación
Precalienta el gratinador del horno.
Pon el aceite de oliva virgen extra en una sartén. Cuando esté caliente, agrega el medio ajo. Retíralo cuando esté frito.
Echa las espinacas troceadas en la sartén, ponles un poquito de sal, tapa con una tapadera y deja que reduzcan unos minutos.
Añade el pavo troceado.
Incorpora la harina y remueve bien.
Vierte la leche templada y sin dejar de remover deja que toda la mezcla espese: tiene que quedar como una bechamel clarita.
Prueba de sal, y rectifica si hace falta. Incorpora las avellanas troceadas y mezcla.
Echa el contenido de la sartén en los moldes en que lo vayas a gratinar. Pon el queso por encima y gratina hasta que esté dorado. Sirve enseguida, con cuidado de no quemarte.
Consejos
Puedes sustituir las avellanas por piñones o por cualquier otro fruto seco que te guste.
También puedes emplear bebida de soja, avena, o cualquier otra que uses, en vez de leche.
Si te ha sobrado alguna chuleta de Sajonia, puedes trocearla e incorporarla a este gratinado en vez del pavo: le da un sabor extraordinario.
La textura que debes buscar por dentro es cremosa; por fuera el queso crea una capa crujiente fantástica.
También está muy rico con gambas, o trocitos de salmón ahumado y un huevo para coronar el plato, que se pone justo cuando se mete al horno, y que se termina de hacer mientras se gratina.