Ya hemos visto aspectos importantes de las freidoras de aire, como su capacidad, y he dado respuesta a muchas de las preguntas que me habéis hecho. Lo siguiente que me toca es solventar la primera pregunta que me hacéis siempre: «¿Cómo quedan las patatas fritas en freidora de aire?» La segunda es «¿Cómo quedan las croquetas?», tema que veremos próximamente.
Había leído bastante y había visto muchas fotos de patatas fritas en freidora de aire, y me parecían bastante dispares. Realmente tiene su fundamento que no haya una opinión homogénea. Desde esta entrada quiero dar mi punto de vista partiendo de las pruebas que he hecho.

He probado muchos tipos de patatas, pero no siempre te puedo decir la variedad porque a veces el propio frutero no me la ha sabido decir. Además, como en los supermercados hay tanta variedad y tanto nombre que no te indica la variedad —por ejemplo, «Patatas del abuelo»—, te recomiendo que hagas tus propias pruebas. Mi experiencia te puede ayudar, pero luego cada uno tiene que adaptarse a lo que encuentra en su zona o a lo que le gusta. Un último consejo: mira siempre las etiquetas, no te quedes con que la malla ponga patatas para freír. Descubriendo variedades, se aprende mucho.
Empezamos la ronda de preguntas.
No. Te mentiría si te dijera que quedan igual, pero aún así, si escoges una variedad adecuada, quedan bien, muy ricas y evidentemente con mucha menos grasa, todo un punto a favor de la salud.
Sin duda, la variedad agria. Yo las compro desde hace un par de años en esta web y son deliciosas, las mejores que he probado para tomarlas fritas como guarnición o para hacer patatas chips. En la freidora de aire quedan deliciosas porque se fríen uniformemente, sin dorarse más por los bordes. Son las que ilustran esta entrada.
Si usas patatas de la variedad Monalisa verás que te quedan bien, pero por las puntas se tuestan un poco más y de manera no tan uniforme. Aún así, por dentro, de textura, quedan muy bien.

He hecho tres pruebas, unas con corte normal, otras con un corte un poco más grueso y otras de corte medio que tienen en la bolsa el texto «para horno». Todas funcionan bien, pero se quedan como las que comes por ahí, sin más. A mí es que no me apasionan las de este tipo —a mis hijas les gustan, casi de cualquier manera—, eso sí, no se queman y vas a lo seguro. En cualquier caso, nada que ver con las que se hacen en casa.
Ojo, que muchas de este tipo llevan un proceso de prefritura para acortar un poco los tiempos. Es cierto que se acortarán unos minutos, pero tampoco tantos y dependen mucho del grosor del corte.
Este corte lo uso mucho como acompañamiento para un guiso de carne o unas albóndigas. Quedan bien, se tardan en hacer unos minutos más que las de corte en bastones, aunque el tiempo depende mucho del tipo de patata utilizado.

Por poder, se puede, pero no me gusta el resultado.
He hecho tres pruebas: una con patatas nuevas, y otras dos con patatas de variedad monalisa, que sirve para todo, pero usando dos cortes, uno más fino y otro un poco más grueso. No me ha gustado el resultado. La variedad da un poco igual, lo que importa es el tipo de corte: las más finas se quedan muy tostadas y crujientes, que no sirven para una tortilla, y las de corte un poco más grueso no se hacen de una manera uniforme —se quedan pegadas unas a otras y no se terminan de hacer y otras se tuestan demasiado—. Con esta textura, aunque las dejes un rato en huevo y las aplastes un poco, no terminan de quedarse adecuadas para hacer una tortilla.

También hice una prueba más: meterlas un poco mojadas, para ver si se hacían un poco mejor, pero tampoco obtuve resultados buenos.
Para este proceso he probado a hacerlas a diferentes temperaturas e incluso comenzando la mitad del tiempo a una temperatura mucho más baja para luego subirla. No he encontrado tampoco un truco con el que salgan adecuadas.
Si quieres un buen apaño, mete las patatas con piel en el microondas durante unos 8 minutos —depende del tamaño—. Pélalas, pártelas como tengas costumbre, añádeles sal y las pulverizas con un poco de aceite. Mételas en la freidora unos 5 minutos a 190ºC. Luego, pásalas al huevo, aplástalas con un tenedor un poco y cuaja la tortilla en la sartén. Queda una tortilla muy aceptable y, sobre todo, con muy poca grasa.
Sí, se puede, y si usas la variedad agria te quedarán bien, pero… ¡es inviable! Para que queden sueltas y crujientes —vamos, como son las patatas chips— hay que hacerlas sin amontonar. Solamente se pueden poner las que cubran la cesta y, aunque en 8 minutos están listas, te eternizas.
Te aconsejo seguir estos pasos:
Regular. Ya no es por la máquina, las patatas fritas son para hacerlas y tomarlas.
Antes de empezar a trabajar con la freidora de aire había leído muchas veces este consejo: dejar las patatas, ya partidas en bastones, sumergidas en agua durante 30 minutos para eliminar el almidón antes de hacerlas, secarlas y hacerlas. Pues mi opinión, tras varias pruebas, es que si la patata es de la variedad adecuada, este proceso no es necesario.
Lo del secado con papel de cocina cuando están ya cortadas sí que ayuda, junto con los movimientos de la cesta a media fritura, a que no se peguen unas a otras.
En este caso, como las patatas van cortadas en dados gruesos, en mi prueba opté por ponerlas al microondas con piel. Una vez hechas —unos 10 minutos— las pelé, las troceé, las pulvericé con aceite y las puse 10 minutos a 190ºC. Quedaron bastante aceptables: la salsa por encima —ya pondré la receta—, un poco de mayonesa al lado y nos tomamos un aperitivo bien rico.
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