¿Cómo se hace una anchoa en conserva? Esta pregunta llevaba yo haciéndomela muchos años. Y este verano, que íbamos por Santoña de paso y aprovechando que mi fábrica de conservas favorita está allí, me dije “¡Es el momento de saber cómo es una fabrica de conservas de anchoas y bonito!”. Ahora ya sé cómo es el proceso para obtener la que para mí es la mejor anchoa del mundo, y he probado unas cuantas. Así que nos plantamos en la nave 45 del Polígono Industrial ‘Las Marismas’, en Santoña, con nuestra cámara y el móvil para tuitear la visita a la fábrica de Conservas Angelachu. Para los que no la seguisteis y os apetezca saber de estas cosas, os cuento lo que aprendimos.
Silvia es la persona que dirige la empresa; su padre también estuvo con nosotros; y su hermano, Alejandro, es el que le ayuda con el tema de comunicación. O sea, empresa familiar, de esas por las que tengo debilidad.
Silvia me contaba que el nombre de Angelachu es por su abuela, de la que aprendió lo mejor de la profesión, en la que se puso a trabajar allá por los años 20. Para ellas el trabajo de la anchoa es como la labor, equiparando el mimo, y el tiempo que se requiere para hacerlo perfecto. No quiero olvidarme del abuelo José, que era pescador, con lo cual, esta familia se ha criado entre pescado, salazones y conservas. Saben un montón del sector, y nosotros estuvimos allí para escuchar, ver y aprender sobre este producto que nos vuelve locos. Empezamos.
Sí. Se suele utilizar el término ‘boquerón’ cuando se presentan frescos, adobados o en vinagre, mientras que si han sido sometidas al proceso de salazón o conserva se les denomina ‘anchoas’. Bocarte es la denominación del boquerón en el Norte de España.
El bocarte llega a la fábrica a finales de marzo o primeros de abril.
Una vez descargado el pescado se empieza a descabezar. Mediante un giro en la cabeza del bocarte se logra extraer cabeza y tripa en un sólo movimiento. Una vez descabezado se va colocando en barriles por capas: capa de bocartes, capa de sal. Así se llena el barril un 25% más de su capacidad, usando para ello unos cuellos de acero inoxidable, y se prensan. A cada barril se le ponen 5 pesas de 25 kilos cada una encima durante un mes. Pasado este tiempo el volumen ha descendido el 25% de más que se puso, y se pueden quitar los cuellos. Comienza el proceso propiamente dicho de maduración, que se hace con menos peso.
La maduración dura unos 8 meses. Pasado ese tiempo empieza el proceso de preparación de la conserva en sí. Ésta comienza con el sobado a mano, que consiste en quitar la piel de los bocartes, uno a uno, con una red.
Porque no le quita ninguna cualidad a la anchoa manteniendo el sabor y el punto de sal adecuado. Esta es la fase del proceso que más diferencia una conserva artesanal de la industrial. Cuando el sobado no se hace a mano hay que escaldar la anchoa, lo que se traduce en perdida de mucha calidad, hasta tal punto que no es extraño tener que añadirles sal. Una paradoja ¿no?
No. La compramos más contentos, porque ves el aspecto de la anchoa, pero además de encarecer el producto, la estropea más, porque permite el paso de la luz. Lo mejor es en lata, y del tamaño que vayamos a consumir de una sentada.
Las hay de octavillo, doble octavillo, panderetilla de dos capas y de tres. El peso neto respectivo es de 50 g, 90 g, 180 g y 280g.
Máximo 4 meses para que estén perfectas: luego se pueden salar y se ablandan un poco.
Mediante el número de control que lleva cada lata y la fecha de envasado Silvia es capaz de decirte a quién le compró el bocarte. En esta empresa la trazabilidad del producto es importantísima, y está todo anotado, desde la partida de entrada del bocarte, el barril en el que se ha hecho la salazón, y la persona que lo ha fileteado.
La anchoa no es una conserva, sino que es una semiconserva, a la que no se somete al proceso de esterilización en autoclave, porque estropearía el producto. Por eso es imprescindible almacenarlas en sitio fresco. Lo mejor es ubicarlas en la zona menos fría del frigorífico. Ideal entre 8 y 10º.
Primero, consumirlas antes de la fecha recomendada. Segundo, no tener prisa. Hay que sacarlas del frío y dejarlas a temperatura ambiente antes de degustarlas.
La campaña de bonito es en verano. Se le quita la cabeza y la tripa, se cuece, se limpian los lomos y se envasan en tarros. Se aceitan, se cierran y al autoclave para esterilizar.
El bonito no tiene nada que ver con la anchoa: cuanto más tiempo en conserva, más rico. El único límite es legal: máximo 5 años.
[Podéis hacer clic en cualquier foto para verla más grande]
Después de ver todo el proceso, baratas me parecieron.
Si estáis interesados en este producto, podéis escribir a Silvia a admin@conservasangelachu.es. Decidle que sois lectores de webos fritos, y estará encantada de mandaros las tarifas. A pesar de ser un producto con un precio que no es bajo, como todo este tipo de conservas con calidad máxima, sí que lo intentan ajustar lo máximo posible, ya que la venta es directa desde la fábrica.
Las recetas que tenemos nosotros con anchoas son muchas, entre ellas:
Su, reportera webera.
Nuestros proveedores te ofrecen ventajas especiales. Ser webero supone regalo seguro….
Debes hablar con quien le vendió la freidora a tu hijo. Este es un sitio web de r...
Efectivamente....
El preferido de mi hijo. Gracias....
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Me ha encantado la receta. He elegido esta porque sé que tú eres una cocinera se...