Una cosa es verlo todo idílico sobre papel y otra es el estado en el que llega una a las cenas los días de diario. Lo cierto es que en cocina, como en otras muchas facetas de la vida, no se acierta a la primera: la organización de las cenas también se entrena.

Dale una vuelta a tus pensamientos. Intenta cambiar los “madre mía, qué agotamiento”, “cualquiera se pone ahora en la cocina”, “me faltan algunas cosas de la compra” y “no sé ni qué hacer…” por “¡Voy a espabilar en la cocina, que con cualquier cosa sencilla y rica vamos a cenar de cine!”
Recuerda que invertir el tiempo en cocina es invertir en salud y bienestar para tu cuerpo y el de los tuyos. Para ello es necesario tener un fondo de despensa y de frigo con básicos para improvisar, algún apaño de congelador, que soluciona siempre la papeleta de una manera espectacular, y tener las cenas un poco pensadas para evitar el noséquéponer. Y ojo a las improvisaciones, que a veces solucionamos la cena para los demás y uno está tan cansado que tira de cualquier cosa…
Para las comidas no lo hago tanto, pero para las cenas me viene bien tener unas pautas y repetir cada semana algún plato. Los básicos de mis cenas son:
Aunque a priori podamos pensar que la organización de las cenas son la parte más fácil de solucionar de la cocina no es así: muchas veces nos pillan tan cansados que se hacen muy cuesta arriba. No dejes de pensar un rato durante el fin de semana en tenerlas planificadas, medio adelantadas o con los ingredientes comprados: realmente verás que te cuesta mucho menos liquidar este tema.
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