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Recetas sencillas y baratas

Que en Enero siempre ha habido cuesta está claro. Estos años quizás menos porque la cuesta está un mes sí y otro también.
En casa hay mucha receta de precio medio y bajo y hoy os ofrezco una de mis recopilaciones que espero junto con unos consejos muy básicos que os doy a final del post que os sean de utilidad.

Este recetario se quedará en un banner a la derecha de la página para que lo tengáis a mano.

Entrantes

Aperitivo 1’ 46”
Ajoarriero de Cuenca
Bocado de gazpachos pobres
Bocados de calabacín y mejillones
Bolitas de patata y beicon
Charlota de tortilla rellena
Croquetas de calamares en su tinta
Empanada de confesionario
Empanada de sardinillas para niños
Paté de sardinillas

Verduras

Acelgas rellenas
Borrajas en salsa
Cazuela de alcachofas con guisantes
Crema de calabacín y guisantes
Crema de espárragos trigueros
Crema fácil de coliflor
Crumble de fritada de pimientos
Espinacas del Huécar al estilo de Iniesta
Estofado de habas con camisa
Habas con salsa de avellanas
Menestra de verduras: dos propuestas

Ensaladas

Ensalada de pasta con ventresca
Ensalada de pasta para niños
Ensalada de pollo
Ensalada de pollo y mango
Ensalada templada de morcilla
Ensaladilla Cuéntame

Sopas

Acquacotta —mi versión—
Sopa castellana
Sopa de espárragos trigueros

Legumbres

Crema de lentejas
Judías blancas con codorniz
Lentejas con lacón y verduras

Arroces

Arroz con verduras y demás
Arroz de Pals relleno
Arroz negro

Carne

Albóndigas de pollo con tomate
Brochetas de pollo Ganso a la naranja
Cerdo asado con orejones, manzana y ciruelas
Filetes rusos Paz
Guisado de ternera con verduras en Cocotte
Lomo de cerdo al horno con salsa de cerezas
Muslos de pollo en salsa de soja y patatas ‘a murro’
Pechugas Villeroy
Pollo al limón y sésamo
Rollitos de pollo superapañaos

Pescado

Bacalao a la manchega
Bacalao a la portuguesa
Bacalao confitado con pisto
Calamares crujientes
Chipirones en salsa
Lubina al horno
Milhojas IV: Las sardinas que no amaban los olores
Palometa en salsa de tomate y piñones
Pasta con salmón y queso fresco
Salmón con verduras en papillote

Bollería

Bica bicolor
Bizcocho de claras y boniato
Bizcocho fácil de naranja
Bizcocho rápido de limón
Bizcochos fáciles de chocolate
Boniato hueco
Coca Sueca
Coca de calabaza
Emparedados de galletas
Magdalenas de conguitos con el famoso molde de Ikea
Perrunillas de convento

Otros postres

Vasos de fruta y yogur
Milhojas de trufa

Imprescindibles

  • Pensar un poco en la organización de los menús, para que sean equilibrados, variados, y con productos de precio moderado. Molestarse en darle vueltas es algo que compensa.
  • Buscar las ofertas de los supermercados, mirando siempre bien los tiques antes de salir y llevarnos la compra, ya que a veces hay confusiones con productos que nos parecía que estaban colocados en el lineal como oferta y luego no es cierto.
  • Volver a los mercados y comprar los productos de temporada. Ir con la mente abierta a comprar, por ejemplo, el pescado fresco de oferta, y luego buscar la receta o acoplarla, no al contrario, ir empeñados en buscar un producto que a lo mejor ese día está por las nubes.
  • Racionalizar el consumo, haciendo las raciones que vayamos a comer y no tirar la comida sobrante. Hacer un arte de reciclar las sobras y cocinarlas aún mas ricas que el plato original.
  • Hacer vuestro adobo de cerdo. Con él podréis hacer un montón de recetas de cuchara a un precio estupendo, como unas patatas con costillas, cualquier legumbre acompañada de nuestras tajadas adobadas, o un arroz con patatas y costillas.
  • Rescatar comidas de las que se hacían en casa cuando éramos pequeños, por ejemplo, hacer del cocido uno de nuestros imprescindibles. Con él puedes hacer una sopa de arroz, una lasaña de cocido, o presentarlo como siempre, que para los que nos gusta es un placer.
  • Hacer vuestro tomate frito casero, que podréis utilizar en infinidad de recetas, para pasta, empanadas, sofritos…
  • Dejar a un lado la comida precocinada, que es muy cara y no siempre saludable. Para eso hay que dedicar tiempo a cocinar, cosa que a veces es complicada con los horarios. Yo cocino muchas cosas el fin de semana. No tengo tiempo ocioso, pero me da mucha tranquilidad enfrentarme a la semana con mis comidas avanzadas.
  • No escatimar en tener unos buenos productos básicos de despensa como puede ser un buen aceite de oliva virgen extra, harina, legumbres, arroz…Pero lo que yo hago es no caer en la tentación de comprar productos vestidos de gala, como por ejemplo el capricho de un aceite de oliva virgen en cristal, sino que busco el envase más barato pero de mejor calidad, y como con el aceite, con todo.
  • Y por último, una antigüedad de las mías: tener un presupuesto mensual asignado para la comida, razonable y que se averigua a base de calcular durante unos meses cual es el gasto real en comida. En los últimos tiempos se ha generalizado el uso de la tarjeta y siempre con las prisas es complicado sentarnos a ver cuánto nos hemos gastado… Total, como se va pagando de ahí… Si volveís al mercado hay que retomar el pago en metálico, y tener conciencia de lo que nos queda —sí, sí, todavía esto existe; yo lo hago y me va muy bien en el control de mi economía—. De la tarjeta, por supuesto que soy partidaria para otras muchas cosas, entre ellas para mis compras de productos de despensa en mis tiendas favoritas online, pero para el día a día prefiero el eurete en la mano.
    Es fundamental plantarnos y saber en qué y cómo nos gastamos el dinero, antes de que vengan Merkel o Sarkozy y nos digan cómo hacerlo.

Su

Publicado por Su, el 19 de enero de 2012. Esta entrada está guardada en: Recopilaciones. Etiquetas: , , ,

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